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La visión estratégica militar del teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre

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Por Wilson Pérez


Ayer, luego de mi regreso de un viaje a Argentina y Colombia, pasé —como acostumbro, cuando su agenda y la mía lo permiten— a visitar al señor ministro de Defensa, mi apreciado amigo, el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre. A él lo conocí a inicios de la década de los 90, cuando ambos coincidimos en el entonces Ministerio de Interior y Policía. Desde aquel tiempo podía verse su capacidad de trabajo: una verdadera hormiguita, siempre en bajo perfil, pero ocupando funciones de alta responsabilidad bajo la dirección del entonces secretario de la Policía, Atilio Guzmán Fernández.

Sostuvimos una reunión por casi una hora. Fue un encuentro que da gusto y orgullo, porque escuchar de su propia voz todo lo que se ha logrado y lo que está por venir para fortalecer la institucionalidad militar, demuestra que el país está en manos de un hombre de visión, de disciplina y de resultados.

El ministro Fernández Onofre está sembrando los cimientos para que nuestras Fuerzas Armadas sean cada vez más fuertes en todo el sentido de la palabra. Quienes lo conocemos sabemos de su preocupación constante por hacer bien su trabajo. Su herramienta principal es la disciplina. No es un hombre de escritorio: es un hombre de terreno, de trabajo, de acción, y los resultados están a la vista.

Llegó al Ministerio de Defensa con una carpeta llena de proyectos concebidos desde antes de asumir el cargo. Y así como logró una gestión admirable en el Ejército, ahora está ejecutando esa visión en todo el sistema militar del país. Él mismo me dijo que, si Dios y el señor presidente le daban la oportunidad, trabajaría sin descanso para transformar la institución. Hoy, esa promesa es una realidad.

Como dice el pasaje bíblico: “Por sus frutos los conoceréis”, y este es un caso que lo ilustra a la perfección.

Entre los logros más notables se encuentran la actualización, modernización, mejoramiento, equipamiento y capacitación de las Fuerzas Armadas, así como el despegue definitivo de la industria militar dominicana, que ya fabrica equipos todo terreno, armamento y ambulancias. Estas unidades pueden ser adquiridas por instituciones públicas y privadas, representando un ahorro significativo para el Estado y elevando la independencia tecnológica del país.

Vale recordar que Fernández Onofre apenas cumple un (1) año en el puesto, aunque los avances alcanzados hacen parecer que tuviera tres. Ayer le pregunté cómo era posible lograr tanto en tan poco tiempo. Visiblemente emocionado, solo atinó a decir:

“Trabajando, trabajando… Desde que llegué, desde la madrugada hasta la noche, trabajando por mi país y por mis Fuerzas Armadas. Y así lo haré hasta el último día que esté en esta posición. Nunca con exceso, pero siempre cumpliendo la Constitución, las leyes y los reglamentos.”

Aunque no es hombre de dar primicias, pude sacarle algo importante: este mismo mes se inaugurarán cinco obras de gran relevancia para las Fuerzas Armadas, y a partir del próximo año, cada mes habrá nuevas entregas y sorpresas para fortalecer la institución.

Que así sea. Que Dios le siga dando sabiduría a él y a todo el equipo de oficiales —hombres y mujeres— que lo acompaña, para que puedan continuar esta trascendental tarea. La historia, como siempre, juzgará. Yo me adelanto a decir que su gestión será evaluada como altamente positiva.

¡Que vivan nuestras Fuerzas Armadas!

¡Que viva nuestra Policía Nacional!

Patria o muerte… ¡Venceremos!