Aunque parece que la decisión está pretomada y que no se tratará más que de teatro para cumplir con el proceso establecido en la ley para la escogencia del nuevo Procurador General de la República, lo sano sería que se hiciese un verdadero proceso de selección, ahora que se está en estos aprestos en el Consejo Nacional de la Magistratura.
Más allá de la muy cuidada estrategia en torno al manejo de la imagen de los actuales incumbentes de la PGR y la famosa “justicia independiente” el país debería abocarse a buscar verdaderos resultados y no sólo a llenar las apetencias de una población que está desesperada por justicia, pero que sabe poco del proceso de obtenerla, no debería ser un concurso de popularidad.
Medir resultados reales debería ser la meta, el desempeño en el ejercicio de sus funciones, un desempeño que sea medido con logros tangibles y no sólo con la propaganda. Estamos hambrientos de justicia real y tangible para todos y no sólo en los casos sonoros y en tendencia.



