Por Camilo Alcalde
Alberto Carrasquilla, ministro de hacienda colombiano, apareció nombrado en el escándalo de los Panama Papers como socio de una empresa que, acaba de saberse, participó en Colombia en una operación que empobreció a 117 municipios (https://bit.ly/2vRaiZs).
Si bien es necesario discutir la participación de múltiples personalidades políticas en operaciones en paraísos fiscales que sirven a la evasión y elusión de impuestos, también debe decirse que aunque siempre reciben la mayor atención mediática, esos casos de corrupción de individuos, junto con las actividades criminales, solamente representan el 17% de la riqueza prófuga a nivel mundial.
El otro 83% que suele pasar desapercibido es el resultado de la ‘transferencia de precios’ en transacciones comerciales y financieras realizadas por corporaciones y transnacionales. En general, estas operaciones consisten en transferir dinero a cuentas bancarias en aquellas jurisdicciones, a través de, entre otros, pagos de créditos, contratos, facturas y cuentas de cobro falsas, emitidas por entidades subsidiarias creadas para tal fin, negocios de ‘yo con yo’.
Solo en 2016, la transferencia de precios en Colombia por concepto de subfacturación de exportaciones (declarar que se recibió menos dinero por la exportación de cualquier bien o servicio del que realmente fue y así disminuir la base gravable) fue de $4162 millones de dólares.
Por concepto de sobrefacturación de importaciones (declarar que una compra en el extranjero vale más de lo realmente pagado para justificar la salida de ese dinero del país) fue de $2552 millones de dólares. La práctica se da principalmente con Estados Unidos, China y la Unión Europea, en los renglones del petróleo y sus derivados, la maquinaria de comunicación, eléctrica y de transporte (https://bit.ly/2zUMdVY)
Debido al secretismo bancario que brindan los paraísos fiscales y los mecanismos cada vez más complejos diseñados por las firmas para facilitar la evasión y elusión, se hace imposible medir la dimensión exacta del fenómeno. Se estima la riqueza prófuga entre el 11% y el 22% del PIB mundial, en el 27% de América Latina y en Colombia alcanzaría una cuantía de $50.000 millones de dólares (https://bit.ly/2pbPYPw).
El uso de paraísos fiscales es parte íntegra del mundo financiero usado por grandes capitales que especulan para concentrar ganancias. Con estas cantidades de dinero no declaradas que escapan del país sin pagar impuestos, es falsa la premisa de la política económica del presidente Iván Duque y su ministro Carrasquilla que la única manera de resolver los problemas fiscales del país sea aumentando impuestos indirectos que recaen sobre la mayoría de bajos ingresos.
Pero el problema va más allá de la cuestión fiscal. El escape de capitales también causa inestabilidad en los tipos de cambio, así, en las balanzas comerciales y en el costo de la deuda; además, la titulación de valores sobre productos financieros y el endeudamiento excesivo hacen crecer la burbuja especulativa; la desvinculación de estos activos de sus bancos matrices para ser llevados a paraísos fiscales aumentan el riesgo que debe asumir la economía ante eventuales caídas de los mercados y las bolsas.



