Por Kelvin Ortiz Faña
Hay momentos en que un liderazgo se mide no por los discursos sino por la capacidad de anticiparse al desastre. Ante el paso de la tormenta Melissa, el presidente Luis Abinader y su equipo asumieron ese reto con seriedad y enfoque en lo esencial: proteger la vida de la gente.
El saneamiento de cañadas, muchas veces visto como una obra invisible o de poco rédito político, demostró ser la diferencia entre una tragedia nacional y los daños que hoy, aunque presentes, son manejables. Con 22 cañadas ya entregadas, más de 461 mil ciudadanos beneficiados y una reducción drástica de inundaciones en sectores históricamente vulnerables, queda claro que se está atacando la raíz del problema. No es casualidad que bajo lluvias similares a eventos anteriores, los resultados sean muy distintos.
Las medidas de prevención también fueron oportunas. Suspender clases, labores y activar protocolos desde los primeros avisos no fue exageración, fue responsabilidad. Las presas funcionaron de manera correcta porque hubo coordinación y decisiones técnicas, no improvisación. La asistencia social llegó donde tenía que llegar y hasta con innovación: drones del 9-1-1 llevando alimentos a familias incomunicadas. Eso es Estado presente.
¿Hay afectaciones? Claro que sí. Hay viviendas dañadas, sistemas de agua fuera de servicio y comunidades que aún esperan apoyo. Sería irresponsable negarlo. Sin embargo, la gestión se está haciendo con datos, planificación y priorizando vidas, no con fotografías en medio del caos para buscar likes.
Abinader ha repetido que las cañadas son un tema de seguridad humana. Hoy se entiende con claridad. La mayor cantidad de muertes en inundaciones no la provoca el agua que cae del cielo, sino el abandono que corre por las cañadas. Atenderlas no fue un lujo, fue una necesidad impostergable.
Melissa llegó para poner a prueba al gobierno. La respuesta no ha sido perfecta, pero sí eficiente, humana y preventiva. Cuando se actúa antes de la tragedia, se salva la vida después. Ese es el tipo de desempeño que la gente espera de un presidente. Y es justo reconocerlo.
Sígueme: @KelvinOrtizF



