Ya pasados unos días de dos hechos terribles y execrables, ahora que hasta cierto punto han bajado las aguas, es bueno hablar por difícil que sea para los protagonistas de la responsabilidad parental.
Al Estado podemos exigirle que eduque y nos cuide, después de todos pagamos impuestos para esto y se sabe las profundas lagunas educativas que separan a muchos dominicanos, pero la responsabilidad de los padres en la muerte del niño en Santiago y de la jovencita en Higüey es innegable, aunque estamos claros que ningún padre quiere sobrevivir a sus hijos.
La respuesta a la Policía Nacional por parte del padre del niño, dio pie a que se escapara el tiro, cuando andamos con nuestros hijos la prudencia debe primar siempre, no importa que tanto nos provoquen o que injusto podamos encontrar la acción que se esté realizando, nuestros hijos deben primar sobre todas las cosas y a veces es mejor pasar por tontos, que privar en súper hombres y aunque encontremos un exceso andar quitando bocinas en medio de un carnaval, el señor desobedeció a la autoridad, le voló arriba e intentó quitar el arma, en otro país, ambos estuviesen imputados.
El segundo caso, inició con algo que parecería inocuo y que muchos padres aprobamos todo el tiempo, salidas nocturnas, cualquiera que salga a un parque o discoteca de noche las verá, llena de adolescentes, eso no significa que está bien y aunque podemos decir que el Estado no está cumpliendo con su rol supervisando esos negocios, la responsabilidad de que estén en la calle es de sus padres y eso los hace vulnerables, aunque eso no significa que desaprensivos por esto tengan derecho a dañarles, en el caso de Esmeralda no solo se le dió el permiso, sino que se le dió para salir con adultos, que a decir de ellos sus padres, no conocían más que de lejos por las calidades que le adornaban y aunque lo hubiesen conocido no es su papel ni eran las horas, además de que los expertos dicen que las violaciones suelen de realizadas precisamente por gente conocida y figuras de poder, luego la hija llega ensangrentada y dan como buena y válida la excusa de la menstruación a pesar de que la cantidad era demasiado visible al punto de dejar el baño de la bomba donde se habían parado antes ensangrentado y que esto no era algo que acostumbrado en la joven.
¿Lo correcto ? Llevarla al médico inmediatamente, porque después de todo, los hijos no se gobiernan y no es lo que ella dijera y por último con un sangrado semejante, ¿se supervisó en la madrugada el Estado de la joven?
No hablemos ya de la falta de confianza y esto lo decimos porque en los casos de violaciones, incluso de adultos, la reacción de la víctima la mayor de las veces es el miedo, esconderse y el temor a ser juzgado o juzgada, si eso es en un adulto imaginemos en una menor que acababa de desobedecer a sus padres lléndose a la playa y esta es una de las razones por la que no se denuncian la mayoría de estos ataques.
En resumen, debemos revisarnos como padres porque el no cumplir nuestro rol a cabalidad deja vulnerable a nuestros hijos ante los numerosos peligros que pueden enfrentar. Los hijos son nuestros, no del Estado.
elpregonerord@gmail.com



