Editorial

La renuncia del Superintendente de Electricidad

El Pregonero
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Dicen por ahí, que lo mucho hasta Dios lo ve, pero parece que el Superintendente de Electricidad Rafael Velázquez no lo había escuchado nunca, ni el ni el resto de los miembros de la directiva de esa institución, solo la ignorancia y la falta de decoro explica que precisamente ellos y en medio de los problemas que ese sector presenta, era prudente no una, si no varias subidas de sueldos, y no de cualquier sueldo si no de uno de varios cientos de miles.

Un sector que está en el ojo del huracán, debido el evidente deterioro en el servicio que ofrece, deterioro que por una razón u otra es responsabilidad directa de sus actuales autoridades, un servicio que además de malo ha presentado incrementos increíbles mal agarrados del famoso pacto eléctrico, un sector que para nadie es un secreto tiene problemas de generación y distribución, donde se pierde muchísimo dinero por la falta de capacidad en el cobro, y donde precisamente ellos han hecho poco por proteger a los usuarios, tuviesen la cachaza de hacer como la reina, que cuando el pueblo se quejó por falta de comida solo dijo que coman bizcochos, su cabeza terminó rodando, así como acaba de rodar del superintendente que cursó su renuncia.

Uno hubiese pensado que después de ver caer a los funcionarios peledeistas, alguno habrían entendido que los funcionarios no son intocables y que hay que ser cuidadosos y prudentes en el manejo de la cosa pública, mientras tanto este, ¿el funcionario número cuánto que se ve precisado a renunciar o a que lo renuncien?  

Elpregonerord@gmail.com