La reforma educativa de la Policía Nacional si se cumple, será una de las mejores decisiones que habrá podido tomar el gobierno para la mejora de ese importante cuerpo, aunque deja de lado que hacer con los miles con una formación deficiente, no cabe duda que es un paso de avance.
Es increíble pensar que con las obvias deficiencias de nuestros sistema educativo, que con las carencias de educación de hogar que lamentablemente muchos dominicanos tienen estos pudiesen recibirse de policías, tener un arma en las manos y decirle a otros ciudadanos que está bien y que está mal, con apenas tres meses como mucho de formación, eso era pedirle peras al Olmo.
Nadie da lo que no tiene y muchos de ellos no tienen nada y para colmo, durante años y ante la facilidad de entrar en ese cuerpo, todo aquel que no sabe que hacer con su vida, carente de oportunidades y en busca de un sueldo, que aunque malo era, seguro terminaba enganchándose, por lo que la vocación que es lo que nos lleva como seres humanos a ser mejores, siempre ha brillado por su ausencia sin contar que la facilidad de ser parte sirve para que aquellos que se quieren ocultar a simple vista y revestirse de autoridad para hacer desmanes se enquistasen fácilmente en las fuerzas.
Si el plan de educación se lleva a cabo, solo quedaría ver cómo se limpia lo que hay y se nivela lo que quede, en letras parecería fácil, pero es una labor titánica que requiere voluntad política, anteponerse a intereses y que debe basarse en una política pública que tampoco deje desamparados a aquellos que por una razón y otra, ya no puedan formar parte.
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