La recepción literaria de dudas y reflexiones

Por Rodriguez

Javier Fuentes

Primero antes de entrar en las dudas quiero definir brevemente lo que es el arte y así tener mejor comprensión de lo que vamos a leer.
«El arte es el resultado de la creatividad y expresividad del ser humano con una finalidad comunicativa o estética. El artista plasma sus ideas, emociones o visión del mundo usando recursos físicos o sonoros”.

Debo reafirmar que al igual que la humanidad, el arte también ha evolucionado a través del tiempo. Su desarrollo se ha visto en diferentes aspectos como el género, diseño, formato y estilo. Creciendo junto a los cambios de la sociedad y sufriendo al igual que los propios artistas.

Después de leer esta breve definición, ahora podemos entrar en las dudas.

La motivación por la que esta nueva escuela de ( la duda) Constanza, dentro de la sociología de la literatura surge es porque debe tomarse al principal protagonista y colocarse en su orden: el receptor o lector para que ocupe el primer lugar, para quien realmente es creada la obra. Y digo en primer lugar por la susceptibilidad con la que se reciba y, vendrá dada por diferentes acicates de valorar de distintos públicos, cómo si se estuviera haciendo un cuestionario de encuestas para una campaña publicitaria o política o una marca o producto del hogar o de uso particular.

Aquí no solo empiezan mis dudas, sino que creo que la de cada escritor.

Tropezamos hasta con la indecisión de si la escribo o no, la publico o no. ¿Cómo la recibirian los lectores?

Todos estos pensamientos nos invaden porque serian tomado los distintos niveles socioeconómicos, culturales: nivel de ingreso, educativo, edad, sexos, clases sociales, niveles de participación en distintas actividades, valoración de gustos y preferencias, áreas geográficas, urbanas, rural, suburbanas, subrural, etnias, etc..etc. En fin, para quien esta escrita.

Todos estos detalles o indicativos ayudan a dar forma al tipo de receptividad que tendría cualquier obra literaria, cómic, teatro, artes plásticas o la puesta en escena de una pieza de ballet clásico.

No es que pretendamos dar una connotación psicofilosofica de las dudas de este asunto del cual expresamos nuestras ideas.
Reafirmamos la nuestra al leer lo que Jauss dice en su planteamiento teniendo en cuenta al lector.
Ejemplo: “En el triángulo formado por autor, obra y público, este último no constituye solo la parte pasiva; un mero conjunto de reacciones, sino una fuerza histórica, creadora a su vez. La vida histórica de la obra literaria es inconcebible sin el papel activo que desempeña su destinatario”.

Que nos dice con esto. Que los esquemas anteriores incluyendo el marxismo y el formalismo carecen en este sentido de realidad, al dejar fuera el elemento más importante: el público.
Y es cierto, que es la principal variable socio-psicológica que le da un peldaño de vigencia perenne o efímero a cualquier autor.

Esto que se plantea aquí. Podemos amarrarlo con lo que es una lista de siete puntos o tesis cómo otros prefieren llamarle, de Jauss, de lo cual solo tocare el punto cuatro: “La reconstrucción del horizonte de expectativas de la obra permite analizar de manera objetiva cómo se recibía una obra en el pasado; señalar los cambios en la recepción permite diferenciar una interpretación actual de una interpretación histórica: esto permite afirmar que la interpretación es un fenómeno histórico”.

Analizado esto se comprende que una obra puede sobrevivir en el tiempo dependiendo del público receptor.

Ahora bien, para no ser ingenuos debemos notar lo que Wolfgang nos plantea. “La obra literaria se sitúa entre un polo artístico (que alude al texto creado por el autor) y otro estético (relacionado con la realización concreta que hace el lector), la obra existe desde el instante en que ambos polos entran en relación.

El texto sólo existe en la medida en que he leído de manera que lector y autor participan en un mismo juego imaginario.

El lector se mueve por el texto, se ve lanzado a la acción con los diálogos no escritos y otros aspectos que no son detallados por el autor: “estos elementos inciden en la imaginación del lector, que crea sus propios bocetos como resultado de la interacción entre él mismo y el texto”.

Aunque podemos ver algo desde la crítica y otro aspecto desde la historia literaria ambos modos reflexivos protagonizan al lector desde enfoques diferentes.

Aquí entra lo que con anterioridad Gadamer dijo: “que la experiencia estética modifica a quien la tiene, con lo que se llega al problema de la mediación entre el mundo de la obra y el mundo del lector”.

También algo más dice: “que en toda aproximación a una obra literaria del pasado, el lector lleva consigo determinados preconceptos o prejuicios. Estos prejuicios del individuos son constitutivos de su realidad histórica y se convierten en una condición para la comprensión de la obra”.

Finalmente. Cuando estamos ambientados sobre el contexto cultural e histórico de la obra tal como nos la presenta el autor, tenemos mayor posibilidades de comprensión o interpretación, ej: país, lugar, hora, tiempo (año, fecha) escenarios, argumentos y personajes principales. Situación socioeconómica, creencias religiosas, ideologías, costumbres, tipos de casa o vivienda, ropas, alimentos etc..etc…

Todas estas particularidades entre los explícitos y lo sociocultural nos llevaría a apreciar más el enfoque y escenario argumentativo de la obra.

Aunque se que es posible, dado que sucede en asuntos ideológicos que ciertos personaje han irrumpido en la historia súbitamente y es con el transcurso del tiempo que son reconocidas sus grandes ideas.

Lo mismo sucede con distintos autores que su valoración en cuanto a sus obras artísticas, literarias, de teatro etc … .etc, viene con el discurrir de los años matizado este fenómeno por la recepción del público y su época.

Es esto lo que determina la vigencia del autor y su obra. Con la recepción literaria de dudas y reflexiones.


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