Opinión

La plutocracia por sus fueros: El paradójico gobierno de los mal llamados «Peñagomistas»

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En política, las palabras pesan. Y cuando un gobierno se cuelga el apellido de un líder, tiene la obligación moral de gobernar como él lo hubiera hecho.

Hoy vemos a funcionarios y legisladores autodenominarse «Peñagomistas». El problema es que sus políticas se parecen más a lo que José Francisco Peña Gómez combatió toda su vida: la exclusión, el privilegio y el gobierno para los que más tienen.

Peña Gómez no fue solo un dirigente. Fue una idea. La idea de que el Estado está para nivelar la cancha. Para que el hijo del bracero y el hijo del banquero tengan las mismas oportunidades. A eso le llamo «gobierno compartido».

Lo que estamos viendo es lo contrario: una plutocracia por sus fueros. Un gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos, usando el nombre de un hombre que dedicó su vida a defender a los de abajo.

1. LA ECONOMÍA: SUBSIDIOS PARA ARRIBA, IMPUESTOS PARA ABAJO

Peña decía: «Primero la gente». El postulado era proteger al más débil.

Las acciones recientes van en otra dirección:

– Exenciones millonarias: Mientras se anuncia una reforma fiscal que golpeará el consumo y los alimentos, se mantienen y amplían exenciones al sector financiero, zonas francas y grandes constructores. Son miles de millones que dejan de entrar al Estado.

– Gasto en lujo: Aumento en nóminas, asesores y publicidad gubernamental, mientras los programas sociales se focalizan y recortan.

– Deuda cara: Se toma deuda para pagar deuda y para obras faraónicas, no para inversión social productiva en barrios y campos.

Eso no es «gobierno compartido». Es gobierno de los balances.

2. LO SOCIAL: RETIRAR AL ESTADO DE DONDE MÁS DUELE

El PRD de Peña creció en los barrios porque el Estado llegaba con escuelas, clínicas y empleos.

Hoy vemos:

– Salud y Educación: Hospitales colapsados, falta de medicamentos y escuelas con tandas extendidas sin agua ni luz. El presupuesto se ejecuta tarde y mal.

– Vivienda: Los proyectos se concentran en torres de alto costo. El déficit habitacional de los pobres sigue creciendo.

– Empleo: Se celebra la inversión extranjera, pero son call centers y zonas francas con salarios de RD$18,000. Lejos del «empleo digno» que predicaba Peña.

Se le pide al pobre que «se esfuerce», mientras al rico se le dan facilidades, amnistías y puertas abiertas.

3. LO POLÍTICO: LA DEMOCRACIA DE LOS QUE PUEDEN PAGAR

Peña Gómez peleó contra el fraude y por la participación. Su frase era: «Hay que contar bien para que el pueblo no se canse».

Hoy tenemos:

– Abstención récord de 54%: La gente no vota porque no siente que su voto cambie su realidad. El gobierno no ha hecho nada estructural para revertirlo.

– Ley de Partidos sin fiscalización real: El dinero privado sigue mandando en la política. Los que tienen más recursos compran más tiempo en TV.

– Institucionalidad débil: Se usa el Estado para beneficiar a grupos económicos cercanos al poder, mientras se debilita la Junta, la Cámara de Cuentas y los organismos de control.

¿De verdad esto es lo que hubiera defendido un hombre que marchó bajo la lluvia por un voto limpio?

LA PARADOJA

No se puede ser «Peñagomista» y a la vez aplaudir una reforma fiscal que grava la comida.

No se puede ser «Peñagomista» y tener ministros que legislan para sus propias empresas.

No se puede ser «Peñagomista» y gobernar dándole la espalda a los barrios, a los campos y a la juventud.

Peña Gómez incomodaba al poder. Por eso lo querían. Porque él no negociaba con la desigualdad.

Este gobierno, en cambio, ha hecho las paces con la desigualdad. La administra. La justifica. Y lo más grave: la normaliza usando el nombre de quien la enfrentó.

CONCLUSIÓN: DEVOLVERLE EL NOMBRE AL PUEBLO

El país no necesita más apellidos prestados. Necesita hechos.

Si de verdad quieren honrar a José Francisco Peña Gómez, que copien 3 cosas de él:
1. Gobernar desde abajo: Que el 50% del presupuesto vaya directo a salud, educación y seguridad ciudadana.
2. Austeridad: Quitar privilegios, botellas y nóminas abultadas.
3. Abrir el juego: Reforma electoral ya para bajar la abstención y democratizar el dinero en política.

Hasta que eso no pase, que no usen su nombre en vano.

Porque la historia juzga. Y la historia ya está escribiendo que este fue el gobierno donde la plutocracia volvió a gobernar por sus fueros.

Usando, paradójicamente, el nombre del hombre que más la combatió.