Editorial

La lengua es el castigo del cuerpo

El Pregonero
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Hace 20 o 30 años atrás se podía exponer cualquier punto de vista, con la tranquilidad de que años después difícilmente te lo sacarían en cara, la sociedad dominicana rara vez recuerda lo que sucedió ayer, no digamos hace años, a menos claro que alguien se dedique a recordárselo y con contadas excepciones, nadie se iba a tomar la molestia de ir al Archivo General de la Nación o a los archivos muertos de periódicos, televisiones o estaciones de radio a buscar aquello que en el algún momento se dijo y que tiempo después nos cae en la cara, porque la lengua es el castigo del cuerpo y cuando se usa el índice para señalar otros cuatro dedos señalan a uno mismo.

En los últimos años vemos como figuras públicas de distintos sectores, sobre todo aquellas que eran más lapidarias en atacar o criticar a otros, hoy tienen que enfrentar sus mismas palabras inmortalizadas en el internet y con la desventajas de que sólo hay que teclear en Google para encontrarla, lección aprendida para aquellos que nos creemos impolutos, juzgamos a priori, nos creemos dueños únicos de la verdad y hacemos cacería de brujas, escudados en el derecho a la libre expresión mal entendido.

No hay que alegrarse de las metidas de pata de nadie, lo que sí nos puede servir de lección  y ser más cuidadosos en aquello que decimos, porque mañana quienes podemos estar en la picota con razón o sin ella somos nosotros, eso es aplicable a todo mundo, pero políticos y comunicadores deberán tomarlo como un mantra, porque aún son pocos los que toman en cuenta las veleidades de sus figuras, pero esa conciencia de juzgar a nuestras figuras basado en lo que decían versus lo que hacen cuando tienen la oportunidad, está creciendo a pasos agigantados y hoy, esos que ayer señalaban son juzgados con igual o más dureza, que cuando ellos encabezaban la parte acusadora.