Internacional Opinión

La Guerra de la Restauración en la geopolítica del Caribe

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Por Juan González


La Guerra de la Restauración (1863-1865) aceleró la decadencia del Imperio español y generó un cambio geopolítico significativo en el Caribe, ya que la derrota que le infligieron los héroes dominicanos, encabezados por Gregorio Luperón, Gaspar Polanco, Matías Ramón Mella (autor del Manual de Guerra de Guerrillas), José Antonio «Pepillo»Salcedo, Santiago Rodríguez y Benito Monción, entre otros, obligó a la metrópoli a abandonar Santo Domingo y a replegarse en Cuba y Puerto Rico, sus últimas posesiones coloniales en el continente americano.

La derrota que le propinaron los cibaeños encendió la chispa independentista en Cuba y Puerto Rico a partir de 1868, mediante el Grito de Yara y el Grito de Lares, respectivamente.

La Guerra de la Restauración, junto a las luchas independentistas en Cuba y Puerto Rico, se prolongó por más de tres décadas, lo que dejó al Imperio español desgastado e incapaz de defenderse frente a Estados Unidos, una potencia emergente que tenía ambiciones expansionistas en el Caribe.

En 1898, la guerra hispano-estadounidense se limitó a certificar la desaparición de un imperio cuya agonía había comenzado en las montañas del Cibao.

Juan Bosch, en su obra «De Cristóbal Colón a Fidel Castro: el Caribe, frontera imperial», sostiene que, desde la llegada de los europeos a América, el Caribe ha sido una región disputada entre las grandes potencias, porque quien controla esta región domina el continente.