La gran decepción

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Por: Luis Nova.

El martes 29 de Septiembre pasará a la historia de los Debates entre los candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos de América como el día de la gran decepción  puesto que uno de estos eventos más esperados en las últimas décadas y que atrajo mayor atención y audiencia, no solo en los EUA, sino mundial, fue el desabrido y caótico espectáculo que presenciamos esa noche de Otoño entre dos septuagésimos hombres, uno Presidente de la mayor potencia del mundo y el otro ex Vicepredidente y candidato a la posición que ocupa el primero.
El Presidente de los Estados Unidos no solo hizo galas de su propensión a las mentiras al negar que al parecer ha maniobrando durante más de una década para pagar la menor cantidad posible de impuestos declarando  como pérdidas las operaciones anuales de sus empresas, sino, y esto es lo peor, no pudo exhibir logros algunos de su gobierno en materias económica, sanidad  educación, viviendas, derechos civiles  y mucho menos s en el campo internacional
Su contrincante no solo fue capaz de esbozar un proyecto de gobierno con propuestas para superar la actual situación económica del país, sino que tampoco pudo exponer como lograria sacar al país de la actual situación caracterizada por el incremento de la Pandemia y su secuela de enfermos y decesos, la pérdida de empleos y de ingresos de las gentes y la reunificación de la nación después del resurgir de la intolerancia racial que causa casos en muchas ciudades.
Lo cierto que se trató de un desordenado, caótico e insaboro espectáculo en el que dos «líderes» políticos demostraron estar totalmente desconectados y a aa zaga de la sociedad norteamericana de estos tiempos de postmodernidad y desarrollo del mundo virtual a que convive con un un mudo real que ha cambiado no solo la forma y maneras como las gentes se comunican, sino también la forma como se producen riquezas, bienes y servicios.
Los Partidos Republicano y Demócrata han evidenciado una fuerte resistencia a los cambios y arribando ya al término del primer cuarto de años del siglo XXI insisten en presentarle al electorado de mayoría joven políticos con ideas del siglo pasado para dirigir a un país cuya juventud es decisiva a la hora de elegir  las autoridades nacionales y Estatales, políticos sin ningún tipo de vínculos con los sueños y aspiraciones de una sociedad que está viendo como el «Sueño Americano» ha devenido en una utopía
Lo cierto que dicho debate dejo mucho que desear de la capacidad y habilidad de ambos candidatos quienes al parecer tienen claras limitaciones para satisfacer las interrogantes de un electorado cada vez más preocupado por la pérdida de empleos,  por saber cómo sus hijos volverán de manera segura a las escuelas y universidades, cómo pagarán la renta de las casas y las hipotecas, o como volverán a funcionar de manera rentable sus negocios operando solo a un 25% de su capacidad.
Es evidente que la decepción y el desaliento ante tan triste espectáculo ha dejado gran preocupación en amplios sectores de la ciudadanía estadounidense sobre el futuro de su país, puesto que un gobierno sin logros y que encamina al país hacia el retroceso, el empobrecimiento , la división y la intolerancia  racial y una propuesta de alternancia política carente de discursos, propuestas y energías para llevar al electorado el mensaje del cambio positivo para llevar de nuevo a los EUA a los niveles de crecimiento económico,  generación de empleos, tolerancia racial, y liderato mundial.

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