Por Daniel Pérez
Hoy más que nunca se confirma la tesis sostenida por el destacado economista y analista político venezolano, Moisés Naím, en su libro “El fin del poder”, obra de gran reputación internacional.
Naím sostiene, que los cambios experimentados recientemente en el mundo, luego de la caída de la Unión Soviética, el fin de la guerra fría, y el impacto de la tecnología en las sociedades de este siglo, el poder se ha vuelto más débil, más efímero, mas fácil de obtener, pero también mucho más fácil de perder.
Aduce que la disminución del poder hegemónico de las grandes potencias, frente a las potencias emergentes en la arena internacional; la pérdida del liderazgo en el mercado global de las grandes corporaciones empresariales, frente a las nuevas empresas tecnológicas, y el problema de los ejércitos de los países más desarrollados, frente a pequeños grupos insurgentes armados que desafían al Estado, son un ejemplo de los cambios experimentados.
Considero que es una excelente radiografía de las transformaciones del poder en sus diversas manifestaciones en el mundo globalizado y tecnificado de hoy, donde también ha habido una democratización del conocimiento, de la comunicación y de los medios de producción.
Al momento en que el prestigioso escritor hizo público esta teoría, el mundo atravesaba por una gran crisis financiera generada en los Estados Unidos, acontecimiento que hizo saltar del poder a muchos partidos políticos en diferentes latitudes.
Esta vez los acontecimientos se repiten, países ricos y pobres pasan por una situación de incertidumbre y calamidad, y ya está allanado el camino para una nueva crisis financiera global, cuando el mundo aun no se ha recuperado por completo de la anterior.
Este panorama pone en jaque el ejercicio del poder y para comprobarlo solo hay que recordar lo sucedido recientemente en los Estado Unidos, donde el mal manejo del Covid 19, la recesión económica y el aumento del desempleo le costó la permanencia en la Casa Blanca al presidente Donald Trump.
En Brasil, el 54 por ciento de la población desaprueba la gestión de Jair Bolsonaro frente a la pandemia. En Paraguay, los ciudadanos han salido a las calles pidiendo la renuncia del presidente Mario Benítez, prácticamente por la misma situación.
Como se ha podido apreciar, las nebulosas del poder se hacen cada vez más patentes, y su esplendor menos abarcador, la idea de mantenerlo no será tarea fácil para las organizaciones de cualquier tipo.
Vivimos los tiempos de la dicotomía entre el poder hegemónico y el cambio continuo.



