Hay un juego que se llama inocente mariposa, creo que todos lo conocemos y es lo que jugaron los hoy dirigentes de la Fuerza del Pueblo, pero que hasta ayer eran del PLD, Don inocente mariposa.
Había que ser muy inocente para creer que realmente figuras emblemáticas del Leonelismo se quedaron en el PLD por amor a su partido, los peledeistas básicamente creyeron en cuentos de camino y les entregaron alcaldías, senaduría, diputaciones y regidores.
Pero, lo realmente curioso del transfuguismo en República Dominicana es que no hay castigo moral por parte de los votantes y los políticos ¡lo saben! por eso sin prurito alguno un día son blancos, al otro morado, luego verdes y algunos ni de uno ni del otro y se ponen el sacrosanto manto de «sociedad civil».
No se puede pedir políticos que respeten a sus votantes si los votantes no se respetan así mismos, y nunca le pasan factura al político en cuestión, sin embargo aquí hemos tenido figuras electas con sentencias penales emitidas o un historial por lo bajo que todo el mundo conoce, aunque aún no se haya podido probar y ¿saben que? Sencillamente no les importa y van y les votan, en algunos casos, incluso con votaciones récords haciéndoles sentir súper hombres y con permiso para hacer cualquier cosa, total, quien les va a hacer pagar.
Todavía quedan dos o tres, habrá que ver si se quedan o se van.
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