Opinión

La educación dominicana, ¿fusionar o fusilarla?

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Por Juan Luis Arias

En el marco de la propuesta gubernamental de fusionar el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) y el Ministerio de Educación (MINERD) en República Dominicana, surge una pregunta crucial:

¿Mejorará la calidad educativa con esta fusión o estaríamos ignorando los problemas estructurales de fondo?

El artículo 63 de la Constitución Dominicana garantiza el derecho a una educación de calidad, equitativa y permanente, que promueva el pensamiento crítico, los valores éticos y el desarrollo humano. Sin embargo, el sistema educativo actual no refleja estos principios constitucionales.

Este ensayo explora la necesidad de una reforma profunda, tomando en cuenta experiencias internacionales y los planteamientos de Mario Waissbluth en su obra “Educación para el siglo XXI”, donde compara la educación en América Latina con los países desarrollados.

Historia de la educación dominicana y su problema actual

El sistema educativo dominicano, regulado por la Ley General de Educación 66-97, ha ampliado la cobertura, pero la calidad sigue siendo deficiente. En la educación básica inicial (primaria) y la educación basica media (secundaria), las materias incluyen Lengua Española, Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Educación Artística, Educación Física y Formación Integral Humana y Religiosa.

No obstante, el enfoque de enseñanza sigue basado en la memorización y no en el razonamiento crítico, lo que contradice los principios establecidos en el Artículo 63 de la Constitución.

Mario Waissbluth, en “Educacion para el siglo XXI”, sostiene que la educación en América Latina ha sido relegada a lo que él llama “el basurero de la educación». Esto se ve reflejado en los resultados de la prueba PISA, en los que República Dominicana ha ocupado los últimos lugares. Waissbluth subraya que esta falta de calidad educativa tiene un impacto directo en la conducta social, lo que se alinea con mi lema: «la vuelta es la educacion».

Sin un sistema educativo que fomente el pensamiento crítico, estamos condenando a la sociedad a la ignorancia y la desigualdad.

Análisis Comparativo con Países Desarrollados

Países como Finlandia y Singapur han demostrado que la clave para una educación de calidad no está solo en la estructura administrativa, sino en el enfoque pedagógico. En Finlandia, el sistema educativo es reconocido por su equidad, la formación constante de los docentes y un currículo que fomenta el pensamiento crítico y la creatividad. Singapur, por otro lado, se ha destacado por su modelo de Aprendizaje vasado en Proyectos, que integra el desarrollo de habilidades prácticas con el análisis crítico desde los primeros niveles educativos.

La Educación en América Latina y la Importancia de la Separación Ministerial

En América Latina, países como Chile y Colombia mantienen ministerios separados para la educación básica y superior, lo que permite un enfoque más especializado. En Chile, por ejemplo, la educación pre universitaria y la educación superior son gestionadas por entidades separadas, lo que ha permitido que cada ministerio enfoque sus esfuerzos en mejorar la calidad de su nivel respectivo.

Aunque Chile todavía enfrenta retos similares a los de República Dominicana en términos de resultados educativos, ha comenzado a implementar reformas que priorizan el pensamiento crítico y las competencias transversales, con miras a mejorar la calidad educativa.

Propuesta de Reforma a la Ley 66-97

A partir de los ejemplos internacionales y la realidad local, es evidente que la Ley 66-97 necesita una reforma que impulse el razonamiento critico y las competencias prácticas en los estudiantes dominicanos. Mario Waissbluth argumenta que el sistema educativo debe adaptarse a las demandas del siglo XXI, incluyendo materias como programación, robótica y competencias digitales.

En República Dominicana, esto implica la inclusión de materias como Lógica, Tecnología, Administración, Educación Sexual Integral y un estudio profundo de la Constitución. El Artículo 63 de la Constitución Dominicana, específicamente en sus numerales 11 y 13, también destaca la responsabilidad de los medios de comunicación en la educación. Estos medios deben contribuir a la difusión de conocimientos y valores que fortalezcan la democracia y el desarrollo humano. En este sentido, una reforma educativa que no integre el papel formativo de los medios será incompleta, ya que estos tienen un impacto directo en la formación de opiniones y en la educación de la ciudadanía.

Conclusión:

La fusión de los ministerios de Educación (MINERD) y de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) puede tener sentido desde una perspectiva administrativa, pero si no se acompaña de una reforma que promueva el razonamiento crítico, la creatividad y las competencias tecnológicas, seguiremos perpetuando los mismos problemas estructurales. Tal como advierte Mario Waissbluth, la educación en América Latina seguirá siendo «el basurero de la educación» si no se implementan cambios profundos.

«La vuelta es la educación», y esa vuelta debe comenzar con una reforma a la Ley 66-97 que priorice el pensamiento crítico, las competencias prácticas y el papel de los medios de comunicación en la formación de una ciudadanía más consciente y preparada para los retos del siglo XXI.