Por Wander R. González
Ante la noticia de que existe la posibilidad que Leonel Fernández el lunes estaría anunciando la renuncia al PLD para presentarse como candidato de una coalición de ocho partidos, es evidente la estrategia maquiavélica que se aproxima.
El PLD es un partido muy coordinado y todo movimiento dentro del mismo por mas descabellado o contraproducente que se vea, está cuidadosamente articulado y programado.
Este partido sabe la necesidad latente del pueblo en estas elecciones del 2020 de ver un cambio real, de que el pueblo se ha cansado de ser gobernado no solo por el PLD, sino por los partidos tradicionales que aunque renueven los rostros en esencia son los mismos y que ante el resurgir del antiguo PRD ahora llamado PRM, es obvio que el pueblo acepta más fácil rostros conocidos en partidos nuevos, que rostros desconocidos en partidos tradicionales.
Por esta razón debemos convencernos que el pataleo que Leonel Fernández ha hecho post primarias, no es más que parte de un guion muy peligroso diseñado para contraatacar la oposición.
Nos pasó en 2012, Danilo se presentó como alguien diferente y alejado del proceder peledeísta, representado en ese momento por Leonel Fernández, caímos y hemos palpado el cruel resultado para nuestra débil democracia.
Ahora saben que dicha estrategia no funcionaría ante la situación que vive el país a nivel de decepción política, panorama repetitivo en muchos países en sus últimas elecciones, por lo que hemos visto triunfos de candidatos pocos convencionales e inesperados. Ej: Nayib Bukele en El Salvador, Jimmy Morales en Guatemala, Donald Trump en USA, Jair Bolsonaro en Brasil, entre otros. Todos ellos con discursos en los cuales prometieron desmontar el sistema político tradicional de los países que representan.
El PLD está consciente de este peligro para sus intereses e intenciones de mantenerse en el poder, sobre todo para evitar que una nueva administración nada convencional llegase al poder e instrumente expedientes de corrupción que puedan poner a la mayoría de sus dirigentes tras las rejas o tras un posible asilo internacional. Por lo que han lanzado la estrategia a la que denomino (La doble Ofensiva).
Esta estrategia busca posicionar a Leonel Fernández como un candidato acérrimo al oficialismo, de manera tal que el pueblo lo vea como un revolucionario y líder salvador. Al mismo tiempo busca desconcentrar al PRM y a otro posible candidato que se convertiría ante el panorama político actual en una cuarta o quien sabe si una tercera opción electoral desplazando al PRM.
Indiscutiblemente la atención del país estaría centrada entre Leonel y Gonzalo, quedando los partidos opositores relegados de la contienda. Sería el Papa contra Lutero, la oposición quedaría reducida a simple ideología calvinista.
La parte interesante de esto, es que ambos contrincantes recibirán el apoyo del oficialismo, digamos que estarán alimentando a dos monstruos al mismo tiempo y ambos crecerán tanto que obstruirán la vista a una tercera opción.
Al final¡jaque mate!
Si en 2020 gana Gonzalo, gana el corrupto PLD y el Danilismo, si llega a ganar Leonel, que sería lo más probable, ganaría el corrupto PLD y el Leonelismo, la coalición es meramente simbólica para los fines propuestos.
No habrá cambios significativos en la democracia al igual que en los últimos veinte años, no habrá sometimientos, la corrupción seguirá incrustada en el poder, y el PLD habrá vencido con una simple pero magnifica estrategia frente a un pueblo de mayoría poco analítica. Nos pondrán a elegir entre el diablo o el anticristo, pues nos dejarán sin opciones con una Doble Ofensiva.
¿Qué haremos para detener lo que se avecina?



