Se estima que el 20% de la población sufre de alguna enfermedad mental, del 2019 al 2022 casi medio millón de personas recibió en República Dominicana, atenciones médicas por depresión y esos fueron los valientes que tomaron la valiente decisión de buscar ayuda a tiempo, cosa que la mayoría no hace, por miedo a la estigmatización social, por falta de recursos puesto que las ARS se han salido con la suya y no cubren prácticamente nada en ninguna condición de salud mental o por simple ignorancia que son los más, aquellos que no entienden que ellos o quienes le rodean están enfermos.
Especialistas de todo el mundo pre pandemia y post pandemia habían advertido hasta el cansancio que las enfermedades mentales serían la verdadera pandemia, que las medidas tomadas exacerbaron las mismas, unas condiciones de por sí ya en emergencia puesto que el tren de vida de los seres humanos, no hacen más que llenarnos de preocupaciones y de stress, sin embargo hemos hecho oídos sordos y estamos pagando el precio, la violencia que se vive en las calles y hogares dominicanos son un síntoma de una enfermedad más profunda, gente en depresión, camino a ella o con alguna otra condición, pululan por las calles explotando a la menor provocación o sin ella y ya no podemos decir hasta un día, por qué los muertos se cuentan por docena y aún así no tomamos la medida que tenemos que tomar, no se hacen campañas de concientización, no se aumenta el presupuesto de salud mental, no se modifica la ley de seguridad social y se cumple una vez más otro 13 de enero día mundial contra la depresión sin pena ni gloria, este año porque estos en campaña, los anteriores alguna otra excusa baladí y los que vienen porque nos pica la cabeza, en resumen la palabra prevención o si quiera interés brillan por su ausencia.



