Cayó un jefe ayer, eso se creía Donni Santana, el intocable y en la impunidad que el pensaba que disfrutaba desde su función de funcionario, se dedicó a abusar sexualmente de su hijastra.
20 años, lástima que no se podían 30, se corre el riesgo de que en apelación le bajen la pena y salga en menos de 10 años por «buena conducta».
Un caso plagado de amenazas a las autoridades judiciales e intentos de soborno, llega a su fin en primera instancia.
Agradecer y aplaudir al colegio que se plantó y defendió a la menor, ya que la progenitora se hizo de la vista gorda y hacer un llamado de atención a las «madres» si es que a esta se le puede llamar progenitora, porque se comportó más bien como una incubadora, a que se comporten como tales y recuerden que si decidieron traer una vida al mundo, deben de protegerla.
Este caso llamó la atención por tratarse de una figura pública, pero es harto sabido que es una costumbre en barrios a veces entregan a las niñas a un «turpen» para que las ponga a valer a ellas y a sus familias, las niñas se convierten en ganado para familias, ya sea por desconocimiento o ambicioso e incluso, están los casos de madres celosas que las abandona a su suerte para quedarse con el macho.
Ojalá a esa menor se le de seguimiento y que no sufra retaliaciones por acabar con el «negocio» familiar.
A la sociedad que este ojo avizor, para que cada vez que este individuo intente salir sin cumplir con su pena, no aparezca un juez magnánimo que por «lástima» rebaje la pena.
elpregonerord@gmail.com



