Con las cosas, cosotas y cositas que pasan en el panorama político nacional, el tema de la cesantía, los derechos laborales y la modificación a la ley depositada en el Congreso parecen haber desaparecido de la opinión pública.
El código laboral dominicano es una conquista de la clase obrera, que esta última desconoce, puesto que la mayoría no participó de las luchas para conseguirlas y acostumbradas como estan a disfrutar de derechos como si estos fueran plantas que brotan solas sin preguntarse nunca quien la sembró, podó, regó y abonó para hacer de este código el árbol robusto que es hoy en día, por esta razón, las luchas por los derechos de los obreros pasaron a mejor vida y mucha gente no se da cuenta que con la creación de ese instituto tal y como está planteado perderán años de labor y miles pesos en un pestañeo y ellos en Belén con los pastores.
La ley sólo aplica para el porvenir, a quien redactó parece que se le olvidó y diciendo que eso no se le aplicará a quienes tienen sus derechos adquiridos, no resuelven el entuerto o creen que todavía existen los indios para venderles espejitos por oro.
Si ya pactaron romper la soga por los más chiquitos al menos respétenle lo que ya se ganaron.
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