Por Carlo Lara
La cesantía es una compensación justa y humana ante los salarios de miseria y la pírica protección social del Estado hacia los empleados en el país.
La República Dominicana es uno de los países con los sueldos más bajos en toda la región, en la actualidad según el ranking de salarios promedios en América Latina presentado para el año 2023, el país ocupa el séptimo lugar entre los países con sueldos deprimente con relación a la Canasta Básica Familiar, los cuales oscilan entre RD$9,500 hasta los RD$21,000 pesos que equivalen a 170 y 375 dólares estadounidenses.
De acuerdo con los datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la Canasta Básica está por encima de los RD$44,500 pesos, como podemos observar es imposible que un empleado con sueldo máximo poco más de RD$21,000 pesos dominicanos pueda hacerle frente a una de las necesidades básicas de un ser humano “la alimentación”.
El presidente Luis Abinader, a través del exministro de Trabajo Luis Miguel de Camps, presentaron meses atrás en “La Semanal” la propuesta de modernización y actualización del Código de Trabajo el cual posteriormente pasó al Senado de la República para su discusión con todos los sectores ha levantado un avispero entre los empresarios que por años han intentado eliminar la cesantía.
La cesantía es un derecho y así lo establece el artículo 80 del Código de Trabajo lo cual indica que este es un beneficio que se adquiere y el mismo es una indemnización pagada al trabajador cuando el contrato entre ambas partes termina por la voluntad del empleador, o cuando el convenio por tiempo determinado finaliza luego de tres meses de relación laboral.
Al parecer a los empresarios dominicanos no les ha gustado que la misma se presentara sin una iniciativa que procure cambios en la cesantía, las quejas en diferentes medios no se han hecho esperar, pues, ellos alegan que este beneficio en favor de los empleados es insostenible y que requiere una modificación urgente.
Los empresarios dominicanos al parecer han olvidado que la cesantía es una conquista de la clase trabajadora, misma que por años ha estado desposeída y deprimida, con salarios de miseria, un seguro médico deficiente, malo, sin beneficio, por lo que nuestro consejo a estos empresarios que hoy intentan eliminar o cambiar este derecho legal de los empleados, se abocan a mejorar la calidad de vida de los empleados en las diferentes áreas.
Es muy triste escuchar la triste y desafortunada posición del Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa, quién planteó la eliminación de la Cesantía por un fondo especial que sería administrado por el Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (IDOPPRIL), al parecer el señor Ulloa olvidó su rol sagrado al frente de esta importante posición.
“El Defensor del Pueblo tiene como objetivo principal salvaguardar las prerrogativas personales y colectivas de los ciudadanos, plasmadas en nuestra Constitución, en caso de que sean violadas por funcionarios de la administración pública. Asimismo deberá velar por el correcto funcionamiento de la administración pública, a fin de que ésta se ajuste a la moral, a las leyes, convenios, tratados, pactos y principios generales del derecho”. Ley No. 19-01
El gobierno ha planteado que la propuesta presentada ante la opinión pública se ha realizado con el propósito de fortalecer los derechos de trabajadores y empleadores, aumentar la capacidad de generación de empleos, fomentar la paz laboral y aumentar la productividad y la competitividad, y así esperamos pero sin que se toque la cesantía bajo ningún pretexto. A los empresarios dominicanos debe quedarle claro que esta conquista será defendida en el terreno que ellos decidan.
Por otro lado, debemos hacer un llamado a los representantes de la clase trabajadora en el país; ¡si es que aún lo son!, entre ellos Pepe Abreu, Jacobo Ramos, Gabriel del Río Doñé entre otros a honrar su condición de sindicalista a estar del lado de la clase laboral.
En los últimos años hemos visto con asombro y decepción como estos gremios y gremialistas se han reducido a su más mínima expresión debido al afán de sus líderes de hacer causa común con los gobiernos de turnos en busca de dádivas y otros beneficios personales alejados de los propósitos del colectivo.
Si hacemos algo de historia de lo que fue la lucha sindical en beneficio de los trabajadores es imposible olvidar como nació la Confederación de Trabajadores Dominicanos (C.T.D.) en el año 1929, el Frente Obrero Unido Pro Sindicatos Autónomos (FOUPSA-1961), la Confederación Nacional de Trabajadores Libres (CONATRAL-1962), Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD-1971), Coordinadora Autónoma Sindical (1990), y por último la Confederación Nacional de Unidad Sindical, sustituye el Consejo Nacional de Unidad Sindical (CNUS-1998) entre otras organizaciones.
Todos debemos estar atentos a esta propuesta de modificación del Código de Trabajo para que los poderosos no puedan lograr sus pretensiones de colocar un tope a la cesantía o en su efecto logren eliminarla. Recordarle a esos sectores que hoy cabildean como fieras, intentando lograr introducir cambios a la pieza, que la “cesantía es intocable”.
A los trabajadores dominicanos solo nos resta recordarles las sabias palabras de Jorge Eliécer Gaitán: “Cuando los trabajadores sean en realidad una organización de clase, podrán influir decisivamente en la vida nacional.”



