Nadie sabe que es lo que se piensa en Haití, un Estado considerado fallido, porque no hay forma de que salga a camino incluso con toda la ayuda han recibido a los largo de los años, con una política de mendicidad que no ha permitido que sus nacionales crezcan, con una clase gobernante irresponsable y una voraz clase alta que ni siquiera por sus propios bolsillos es capaz de limitarse a sí misma.
Mataron a su presidente, no han podido formar un gobierno y/o mantenerlo el tiempo suficiente como para que se puedan ver cambios así sean mínimos, con la salida del Primer Ministro Garry Conille y el resto del equipo, no se sabe qué pasará con la delegacion keniana que está supuesta a pacificar el país, puesto que inicialmente, su presencia se supeditó a la entrada de estas autoridades.
Como si fuese poco, las bandas criminales al mejor estilo de las bandas sicilianas de antaño tirotearon un avión, para terminar de demostrar que no sólo falta cerebro, si no la prudencia mínima que se espera, de gente que se autodenomina como milicias que intentan liberar a sus nacionales del yugo colonialista, usurpador y sabrá Dios que más.
Lo cierto es que a Haití le esperan tiempos peores y a nosotros con ellos. Y nadie se hace responsable, es más fácil hacerse los ciegos y dejar que RD siga siendo el tonto útil.



