República Dominicana encabeza en la región las muertes neonatales compitiendo por el primer lugar con Haití, entre las razones de tan desafortunado lugar está la baja tasa de lactancia materna que alcanza a duras penas un 16% y eso con mucho esfuerzo puesto, que hasta hace poco era de un 7%.
La cifra cobra particular importancia en estos días luego de que se filtrara una foto de una agente de la digesset en plena calle lactando a su hijo, en vez de felicitar a la madre, muchos de los usuarios en redes se dedicaron a atacar a la agente en una muestra de desconocimiento que solo muestra lo atrasado que está un país que se precia de estar en vías de desarrollo.
Una madre no debería de tener que avergonzarse por hacer lo que la naturaleza ha predicho para ella, si bien es cierto que las instituciones deben de garantizar espacios para que esto sea realizado dentro de niveles óptimos de seguridad, comidas y salubridad no menos cierto es, que ante la ausencia a los bebés se les alimente en dónde esté y punto.
El hecho ha servido para que la institución decidiese crear una sala de lactancia, para visibilizar las vicisitudes que pasan las féminas en esa institución, pero debiera también servir para hacer conciencia en la ciudadanía en general de la importancia de la lactancia materna para garantizar la vida de los menores y que este no es un acto que haya que realizar a escondidas. El morbo está en el ojo de quién lo ve y en este país parece que abunda.
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