Por Fausto Montes de Oca
Mientras siguen inventando, más se va fortaleciendo la alianza. Muchos pretenden construir el relato sobre la base de que la alianza es un tubo de oxígeno, buscando desesperadamente por una de las partes, y no es así. La alianza es una necesidad que se inscribe dentro de la lógica ganar/ganar. ¿De qué manera el PLD podría obtener una representación respetable a nivel congresual o municipal fuera de una política de alianzas?
No hay forma humana posible de que esto se pueda concretar. La política es pura matemática en un escenario de tres fuerzas, donde una va con su tropa unificada y dos, cuya base electoral es la misma, van en desunión.
No hay que ser muy inteligente para saber que el que va de manera unificada llevará ventajas sobre los que van divididos, así de simple. Si hay algunos que se oponen a que el PLD forme parte de una alianza, entonces tendríamos que advertir que en esa posición no prevalecen elementos políticos, sino de otra índole.
Ahora también habría que preguntarse si parte de la cúpula de esa organización y la gran mayoría de la dirigencia media y de base jugarían a una posición política que, por sus características, no aporta en cuanto al fortalecimiento del PLD ni a su proyección de fortalecerse.
Por el contrario, la forma de que dicho partido mantenga una fortaleza electoral es pactando una ventajosa alianza. Además, su militancia, ante la poca perspectiva de triunfo, sería víctima del acoso del gobierno en cuanto a ofrecimientos de posiciones en el Estado y de candidaturas.
Si construimos un escenario donde los actores toman la opción más inteligente, no tenemos duda alguna de que la alianza RD siempre será la mejor opción para el PLD, más allá de los deseos de los hacedores de opinión vinculados al PRM.



