Editorial

Jarabacoa: no esperemos una tragedia

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@abrilpenaabreu

El nuevo desprendimiento de tierra y rocas ocurrido en la carretera Federico Basilis, en el tramo de El Puerto, volvió a poner en peligro a quienes transitan entre La Vega y Jarabacoa, parte del material alcanzó varios vehículos, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas.

Pero la suerte no puede sustituir a la prevención, no se trata de un camino secundario, está carretera es una de las principales vías de acceso a Jarabacoa y resulta esencial para sus residentes, comerciantes, transportistas y visitantes. También sostiene buena parte de la actividad turística y económica del municipio.

Los deslizamientos registrados en diferentes momentos confirman que retirar los escombros y restablecer el tránsito no es suficiente. Las condiciones montañosas de la zona exigen vigilancia permanente, mantenimiento preventivo y soluciones técnicas capaces de reducir el peligro.

El Ministerio de Obras Públicas y la empresa responsable de los trabajos deben evaluar la estabilidad de los taludes, revisar los drenajes, instalar las barreras necesarias y reforzar la señalización. También deben informar a la población cuáles riesgos han sido identificados y en qué plazo serán corregidos.

El Gobierno ha realizado inversiones importantes para mejorar la conectividad de Jarabacoa, es justo reconocerlo. Sin embargo, construir nuevas carreteras no sustituye la obligación de garantizar la seguridad de las existentes.

Jarabacoa no es solamente un destino turístico, es una comunidad donde miles de personas necesitan desplazarse diariamente para estudiar, trabajar, comerciar o recibir atención médica. Ninguna debe hacerlo bajo la amenaza de que una roca pueda caer sobre su vehículo.

Esta vez no hubo víctimas. Aprovechemos esa oportunidad para actuar, no esperemos una tragedia para hacer lo que ya sabemos que debe hacerse.