Con una reforma histórica, Italia limita la ciudadanía por descendencia a hijos o nietos directos de italianos nacidos en el país. La medida afecta especialmente a comunidades en América Latina, como la dominicana, que supera los 60,000 residentes en Italia.
Roma.– En una reforma histórica, el gobierno de Italia ha modificado drásticamente los requisitos para acceder a la ciudadanía italiana por descendencia, limitando un derecho que por décadas fue prácticamente automático para los hijos, nietos e incluso bisnietos de italianos nacidos en el extranjero. Las nuevas condiciones, impulsadas por el Ejecutivo de Giorgia Meloni, ya están en vigor desde el pasado 27 de marzo a las 11:59 p.m. (hora de Roma), y marcan un antes y un después para miles de personas en América Latina, entre ellas una importante comunidad de dominicanos.
Según datos ofrecidos por el entonces embajador dominicano en Italia, Pablo Arturo Grispan, en 2018 residían en territorio italiano más de 60,000 dominicanos, de los cuales más de la mitad poseía ciudadanía italiana. Esta reforma, por tanto, no es un asunto lejano: tendrá implicaciones directas para muchas familias dominicanas que aún hoy gestionan su vínculo con Italia a través de la nacionalidad.
Fin del “ius sanguinis” sin límites
Hasta ahora, Italia reconocía automáticamente la ciudadanía a personas nacidas fuera del país con antepasados italianos, sin límite generacional ni necesidad de demostrar un vínculo efectivo con la nación. Eso cambia de forma radical. Desde el 28 de marzo de 2025, solo podrán acceder automáticamente a la ciudadanía:
• Los hijos o nietos de italianos nacidos en Italia.
• Aquellos con al menos un progenitor que haya residido de forma continua en Italia por al menos dos años antes del nacimiento o adopción del solicitante.
Costos más altos y centralización de trámites
El trámite de ciudadanía duplicó su costo: pasó de 300 a 600 euros, y se discute elevarlo próximamente a 700 euros. Además, las solicitudes ya no podrán realizarse en los consulados italianos del exterior, sino que serán gestionadas por una oficina especializada del Ministerio de Relaciones Exteriores en Roma. La medida busca reducir la sobrecarga en embajadas y tribunales, donde las solicitudes de ciudadanía se han multiplicado en los últimos años.
Nuevas condiciones que podrían excluir a miles
Varios puntos críticos fueron introducidos, o están en vías de aprobación a través de proyectos de ley:
• Vínculo real con Italia: quienes ya tengan ciudadanía deberán ejercer algún derecho o deber como votar, renovar pasaporte o residir temporalmente en Italia al menos una vez cada 25 años, o podrían perderla.
• Plazo para registrar nacimientos: los hijos de italianos nacidos en el extranjero deberán registrar su acta de nacimiento antes de cumplir 25 años. Pasado ese plazo, perderán el derecho a solicitar la ciudadanía.
• Residencia obligatoria en Italia: los hijos menores de italianos nacidos fuera deberán vivir al menos dos años en Italia antes de poder obtener la nacionalidad.
• Recuperación de ciudadanía: quienes hayan perdido la ciudadanía italiana solo podrán recuperarla residiendo en el país al menos dos años.
• Naturalización por matrimonio: ahora solo será posible si el cónyuge reside en Italia.
• Facilidades para el retorno: quienes tengan al menos un abuelo italiano podrán obtener la ciudadanía tras tres años de residencia legal en Italia.
Restricciones también en la vía judicial
Para quienes acudan a los tribunales buscando el reconocimiento de la ciudadanía, también hay cambios: ya no se admitirán testigos ni juramentos como prueba, salvo excepciones. Será el propio solicitante quien deberá probar activamente que no existen causas legales para denegarle la nacionalidad.
Se respetarán los derechos adquiridos
El decreto deja a salvo a quienes ya tienen la ciudadanía reconocida válidamente. También se respetarán los procesos iniciados antes del 27 de marzo de 2025 a las 11:59 p.m., tanto administrativos como judiciales.
Motivación: seguridad y control migratorio
El gobierno justifica la medida señalando que el crecimiento exponencial de solicitudes por parte de personas sin vínculo real con Italia representa un riesgo para la seguridad nacional y del espacio Schengen. Además, denuncian que el pasaporte italiano se ha convertido en un bien transable, buscado por ventajas migratorias, más que por pertenencia cultural o cívica. “Ser ciudadano italiano es algo serio. No es un juego para obtener un pasaporte que te permita ir de compras a Miami”, expresó el canciller italiano, Antonio Tajani.
Un nuevo escenario para las comunidades italo-descendientes
Con esta reforma, Italia se suma a una tendencia cada vez más visible en Europa: restringir el acceso a la ciudadanía por sangre y exigir arraigo real. Para los dominicanos residentes en Italia o aquellos con ascendencia italiana, el cambio obliga a tomar decisiones rápidas, iniciar procesos antes de perder el derecho y, en muchos casos, replantearse proyectos de vida que incluían la nacionalidad europea como un puente a nuevas oportunidades.



