Por Frank Hernández.
Ensayo.
Introducción
La infidelidad, lejos de ser una mera transgresión moral individual, constituye un fenómeno social total que refleja las tensiones estructurales de las relaciones humanas en la modernidad tardía.
Hay muchos factores detonantes que ejercen influencia directas para provocar una infidelidad, como fenómeno Social es visto desde una perspectiva Sociológica en una ruptura de aquél acuerdo que según el individuo era para siempre.
Hay ciertas debilidades en la pareja que provoca esto, la monotonía, el factor de bienestar económico, explorar en otros ambientes, la falta de comunicación, pérdida del deseo hacia la otra persona.
En nuestra cultura de occidente, la infidelidad no se castiga tan drásticamente, solo los juicios morales, la sociedad castigas a la mujer que a los hombres, cuando una mujer comete adulterio es juzgada y sentenciada, cuando es el hombre la sociedad lo ve como un macho.
Aquí la Sociedad crea un estado de desigualdad, aunque no apoyamos esto.
Diferencia entre el hombre y la mujer, el hombre lleva un instinto de dominio social, así fue en aquellos años en civilizaciones como Sumer Acad, (los Sumerios y acadios), Grecia, eran civilizaciones preponderantes.
Mientras los hombres son infieles por atracción, las mujeres por emoción, el descuido, no sentirse enamoradas, la falta de detalles, son algunos detonantes.
Desarrollo.
La redes de conectividad social, son plataformas de enlaces que facilitan el vínculo que permite a un tercero penetrar en el triángulo amoroso.
Occidente y oriente.
Visto desde éstos espejos la fuerza de la cultura y lo religioso crean un proceso de polarizado, por un lado está occidente con una libertad desenfrenada, por el otro escenario está Oriente con un dominio en una cultura blindada.
Para Oriente en la Zona Arábica según el Corán, los hombres pueden casarse hasta con 4 mujeres, claro el hombre debe pagar un dote es muy cierto que el dote será dependiendo del precio establecido por la familia de la mujer.
Luego tiene que ubicar las 4 mujeres en 4 casas iguales, cada una en una casa diferente, amueblada con lo mismo, sin desigualdad.
La mujer allí no tiene derechos, para colmo debe de usar una hija, túnica que tapa el rostro de la mujer.
La infidelidad en el mundo Árabe es castigado hasta con la muerte, según la Sociología, es un tema de honor visto desde su óptica es algo normal, no hay extremismo.
Si nos vamos a la biblia la mujer será siempre subordinada por el hombre, en 1 Timoteo 2:11-12: «La mujer aprenda calladamente, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, en muchos pasajes habla de la subordinación.
Debemos de hacer mención que la infidelidad lleva a cometer feminicidios y marricidios o como dicen los mexicanos parricidios.
Según la psicología el apego emocional.
Es un enemigo silente que ataca las parejas, el apego es una condición de dominio, hombres y mujeres creen que no pueden vivir sin su pareja, el mundo gira siempre alrededor de esa persona, la costumbre de estar con esa persona es un espacio que no será sustituido por nadie
Autoestima.
El amor propio, primero quererme, amarme, para poder querer y amar a los demás, debo yo sentirlo.
Según la Sociología, el matrimonio es un acuerdo de ambas partes, debe ser consensuado, es un proyecto de vida, que va a procrear vidas, en muchos de los casos.
Este ensayo aborda la infidelidad desde una perspectiva sociológica, analizando cómo las transformaciones en la intimidad, la persistencia de estructuras de poder y los nuevos escenarios digitales redefinen constantemente los límites de la pareja.
Sostendré que la infidelidad no es una patología relacional, sino un síntoma de las contradicciones inherentes a un modelo de amor que exige simultáneamente seguridad y libertad.
Punto de quiebre.
Cuando hay infidelidad los más afectados son los hijos si hay, para estos es un duro golpe, ellos piensan que el amor es infinito, que la Unión es para siempre.
En muchos casos arrastramos a los hijos en el gran conflicto egoísta, el chantaje como arma de cambios y de buscar el perdón.
Inicio del fenómeno: La paradoja del amor moderno
Para comprender el surgimiento de la infidelidad como problema social, es necesario remontarse a la transformación de la intimidad en la modernidad.
Como señala Anthony Giddens, la pareja contemporánea ya no se sostiene sobre bases económicas o de reproducción forzada, sino sobre la premisa del amor romántico y la elección individual.
Esta aparente liberación conlleva, sin embargo, una fragilidad estructural: si el vínculo se mantiene únicamente por la voluntad de los involucrados, siempre puede ser disuelto por la misma vía.
Zygmunt Bauman, capturó esta tensión mediante la metáfora de la modernidad Para el sociólogo polaco, las relaciones amorosas contemporáneas encarnan la paradoja irresoluble entre el deseo de seguridad (el «ancla» que la pareja promete) y la necesidad de libertad (el temor a quedar atrapado).
La infidelidad emerge, en este marco, como una manifestación extrema de esa contradicción: un intento de mantener los beneficios del vínculo estable mientras se exploran alternativas que la rutina conyugal no ofrece.
Esta paradoja se agudiza porque, como documentan investigaciones transculturales, la expectativa de exclusividad sexual es una constante universal.
Un estudio que analizó 66 culturas diferentes no encontró ninguna sociedad donde las mujeres aceptaran o condonaran la infidelidad de sus esposos, desmintiendo la idea de que exista una «indiferencia femenina» naturalizada .
Esto sugiere que, más allá de las variaciones culturales, la posesión sexual del otro constituye un pilar del pacto de pareja.
Debemos de analizar un tiempo primitivo donde no existía la ritualidad del matrimonio éste que es una institución social compleja y estructurada en la legalidad cultural, fundamentando los cimientos de la sociedad
La comprensión y el perdón.
El lazo del amor, como sentimiento que une la intimidad perpetua, la atracción y la compatibilidad, hacen que una infidelidad sea perdonada, la comprensión muchas veces hace que se dé otra oportunidad.
Siempre que el perdón venga acompañado de un arrepentimiento, claro la espina, la cicatriz estará siempre visible para recordar aquellos momentos de amargura.
El impacto social e individual.
Lo que molesta más son aquellos comentarios que se propagan creando un prejuicio, los lazos sociales, como un gran vínculo, de conexión, afectando la interacción social del individuo, provocando conflictos en él.
No es cuestión clase social
Se ha visto que no es un factor de clase, teniendo en cuenta que la sociedad es la que separa las clases, la clasifica, la posiciona, esa misma sociedad crea este conflicto social, que detonaría como un fenómeno Social, ejemplo, una pareja de clase social media, puede tener una relación extramarital con otra de clase inferior o superior.
Las dinámicas de la transgresión.
La persistencia de las asimetrías de género.
A pesar de los discursos de igualdad, la infidelidad sigue operando sobre lógicas de género diferenciadas.
La evidencia sugiere que las mujeres suelen ser más proclives a no engañar que los hombres, especialmente cuando están satisfechas con la relación y anticipan sentimientos de culpa.
Los hombres, en cambio, tienden a activar respuestas más vinculadas a la búsqueda de variedad sexual o a la reafirmación de autoestima .
Desde una perspectiva sociológica crítica, estas diferencias no son meramente psicológicas, sino que reflejan estructuras de poder.
El enfoque de la Justicia Relacional ha señalado cómo las asimetrías de género en la sociedad como la sobrecarga femenina del cuidado emocional.
En este sentido, la infidelidad no solo viola un pacto individual, sino que reproduce desigualdades estructurales: mientras la infidelidad masculina ha sido históricamente tolerada o incluso celebrada, la femenina ha sido sancionada con mayor severidad.
El secreto como constituyente de la intimidad
Una dimensión paradójica de la infidelidad es que el secreto que la sustenta no es meramente destructivo, sino que puede ser constitutivo de la misma experiencia íntima.
Investigaciones recientes sobre el secreto en las relaciones muestran que las dinámicas de ocultamiento y revelación son parte integral de la práctica íntima, no su simple negación.
La emoción de lo prohibido, la construcción de una doble vida o la gestión de la información que se le da a la pareja son fenómenos sociales que merecen ser estudiados en sí mismos.
Esta perspectiva complejiza la oposición binaria entre transparencia y engaño,
mostrando que incluso en relaciones consensuadamente no monógamas existen estrategias de secreto.
La infidelidad, entonces, no es simplemente ausencia de honestidad, sino un entramado complejo de prácticas de información, silencio y narrativas que los involucrados negocian constantemente.
Muchas veces el factor económico juega un papel preponderante, el factor económico es vinculante al momento de incurrir en esta práctica.
El ocultismo el disfraz que envuelve la justificación es l principal aliado para que la culpa no invada, aquí la conciencia como juez justo y
La revolución digital: Nuevos territorios para la transgresión.
El advenimiento de internet y las redes sociales ha creado un ambiente ideal para el florecimiento de nuevas formas de infidelidad. La comunicación en línea, con su inmediatez, su carácter asincrónico y la posibilidad de mantener anonimato, difumina las fronteras de lo que constituye una transgresión .
Investigaciones recientes señalan que los jóvenes enfrentan una incertidumbre creciente sobre dónde trazar la línea: ¿un «me gusta» en una foto de un excompañero es infidelidad? ¿una conversación íntima por mensaje privado? ¿el consumo de pornografía interactiva en realidad virtual?.
Esta ambigüedad normativa genera nuevas ansiedades y conflictos, al tiempo que multiplica las oportunidades para la transgresión.
La tecnología no crea la infidelidad, pero sí transforma radicalmente su topografía: ahora es posible ser infiel sin contacto físico, y el rastro digital hace más difícil (o más fácil, según se mire) el ocultamiento.
Conclusión y propuestas de mejora
La infidelidad, vista sociológicamente, no es un fallo individual evitable mediante una mayor fuerza de voluntad, sino un síntoma de tensiones estructurales del modelo de pareja moderno.
La exigencia de exclusividad perpetua choca con la naturaleza cambiante del deseo; la presión por la transparencia absoluta niega la legitimidad de ciertos espacios de intimidad personal.
Para mejorar esta situación, se proponen tres líneas de acción:
1. Fomentar la negociación explícita de los términos del vínculo: En lugar de asumir un modelo único de fidelidad, las parejas podrían beneficiarse de conversaciones explícitas sobre qué constituye una transgresión en su relación específica. Esto no significa abandonar la monogamia, sino volverla reflexiva, es decir, elegida conscientemente y no meramente heredada.
2. Desarrollar una educación afectiva que incluya la gestión del deseo y el conflicto: La educación sentimental actual suele centrarse en la prevención de la violencia o en la promoción del «amor romántico», pero evade el tema de cómo lidiar con la atracción hacia terceros o cómo negociar las necesidades sexuales divergentes dentro de la pareja.
3. Trabajar institucionalmente contra las asimetrías de género: Las intervenciones terapéuticas y los programas de apoyo a la pareja deberían incorporar explícitamente una perspectiva de género,
Cuestionando la división tradicional del trabajo emocional y promoviendo una mayor vulnerabilidad masculina como factor protector contra la infidelidad .
En definitiva, la infidelidad seguirá existiendo mientras persista la tensión entre seguridad y libertad en el corazón del amor moderno.
Pero una comprensión sociológica de sus causas puede ayudar a transformarla de un tabú devastador en una oportunidad para repensar, de manera más honesta y creativa, qué tipo de vínculos queremos construir.
Fuentes bibliográficas
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