La tragedia del colapso en la discoteca Jet Set —la más devastadora en República Dominicana desde el ciclón George— deja también secuelas invisibles: el impacto emocional en los más pequeños.
Por Abril Peña
Santo Domingo. Mientras el país aún intenta procesar la magnitud del colapso en la discoteca Jet Set —la tragedia más grave vivida en territorio dominicano desde el paso del ciclón George en 1998—, es importante mirar más allá de las cifras de fallecidos y heridos. Porque aunque los niños no estuvieron entre las víctimas fatales, sí están expuestos al dolor colectivo, a las imágenes que circulan, a las conversaciones de los adultos, y al miedo que se instala en el aire.
En un mundo donde las catástrofes son cada vez más visibles, los niños, aunque no sean los protagonistas directos, se ven profundamente afectados. Su bienestar emocional puede tambalearse ante eventos que no comprenden completamente. Comprender cómo procesan estos sucesos y cómo los adultos pueden guiarlos es esencial para su desarrollo saludable.
El impacto de las tragedias en la infancia
Los niños son especialmente sensibles a los eventos que alteran su entorno. La exposición a tragedias —ya sea directa o por los medios— puede provocar ansiedad, tristeza, miedo o confusión. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), los menores pueden manifestar el estrés traumático a través de síntomas como pesadillas, irritabilidad, regresiones o conductas de aislamiento.
Señales de alerta emocional
Los expertos sugieren estar atentos a cambios como:
Dificultad para dormir o miedo a quedarse solos. Pérdida de apetito o molestias físicas sin causa aparente. Comportamientos regresivos, como mojar la cama o necesitar compañía constante. Tristeza repentina, enojo o respuestas emocionales intensas.
Cómo hablar con los niños sobre la tragedia
La organización Save the Children ofrece estas claves:
Adaptar el lenguaje según la edad del niño. No ocultar la verdad, pero evitar detalles alarmantes. Validar sus emociones. Decir “es normal sentir miedo” da permiso para expresar lo que sienten. Brindar seguridad, explicando que los adultos están tomando medidas para que estén a salvo. Limitar la exposición a imágenes violentas, especialmente si no hay acompañamiento para procesarlas.
Lo que ven en los adultos, lo sienten en ellos
La psicóloga Verónica Collado, de Save the Children, recuerda que “los adultos somos los ojos con los que los niños interpretan lo que sucede”. Si los padres pierden el control, el niño también lo perderá. Mostrar calma y estabilidad, incluso cuando duela, ayuda a contener el miedo infantil.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si el niño no mejora tras unos días, o sus síntomas empeoran, lo mejor es consultar a un psicólogo infantil. La intervención temprana es clave para prevenir trastornos posteriores y enseñarles a gestionar situaciones adversas sin quedar emocionalmente marcados.
Una tragedia, muchas heridas
La tragedia de Jet Set nos recuerda que el dolor nacional también se cuela en las aulas, en los hogares, en los dibujos de los más pequeños. En un país donde la salud mental sigue siendo una deuda, es urgente comenzar por escuchar más a la infancia. No solo para protegerla, sino para enseñarle que en medio del miedo también hay contención, verdad y esperanza.



