Hay temor con el tema impositivo en República Dominicana, la reforma fiscal es algo que ningún gobierno ha querido asumir, pues el costo político es brutal y el horno no está precisamente para galletitas y la gente exige que antes de seguir apretando las tuercas al 44% que está formalizado y tributa, se tomen otras medidas, otras cosas que se hacen necesarias, no solo para que el Estado se “gane” esos aportes, sino, para no seguir cometiendo abusos.
El 56% no cotiza, se encuentran en la informalidad y el Estado dominicano hace poco o nada para hacer atractivo para ellos el formalizarse y no es para menos, después de todo el sistema es agresivo y difícil, no está segmentado, sacrifica y descapitaliza con los anticipos y pagos de ITBIS de facturas emitidas, pero no pagadas, no permite el reporte de una serie de gastos y para colmo no devuelve en servicios de calidad el dinero que recibe de los contribuyentes.
Si a eso le ponernos la difícil situación y pedimos más sacrificios, estamos jugando con fuego, sobretodo porque todos los expertos parecen indicar que la crisis económica mundial no va a mejorar si no a empeorar, entonces no es mejor buscar un bajadero a las Pymes, crear las condiciones adecuadas para que se formalice y así la carga se reparta de manera equitativa o es más fácil agarrar los mangos bajitos y seguir exprimiendo a los que por obligación no les ha quedado más que normalizarse.
Hasta los bagazos de tanto exprimirlos se secan y se quedan sin jugo.
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