Después no quieren que se diga que los empresarios están hasta el cuello metido en el Estado, desde que Franklin García Fermín llegó al Meescyt ha realizado ingentes esfuerzos por eliminar la normativa 09-2015 que permitiría al país tener los anhelados maestros de la excelencia, un proceso largo y tortuoso que permitiría con el tiempo ir sustituyendo por maestros con vocación y una verdadera formación a los existentes.
Las pruebas afectaron los bolsillos del Todopoderoso sector educativo puesto que las universidades antes de esta normativa estaban llena de estudiantes sin las capacidades requeridas, puesto que ser maestro es una de las carreras mejor pagadas y con la ventaja que después que entras al sector público difícilmente te cancele, hay algunas universidades que vivían casi exclusivamente de los estudiantes de educación, pero esa teta se les cayó puesto que la mayoría de los posibles estudiantes luego de la aprobación de esta normativa no pasan las pruebas quedando solo lo mejor, y !que bueno!, porque eso es lo que se merecen nuestros niños.
Pero pedir excelencia es demasiado soñar, para beneficiar un sector y bajo la excusa baladí de que hay que adaptarnos a nuestra realidad, preferimos la mediocridad y estamos degradando los requisitos para graduar estudiantes como si de ganado se tratase y claro está para que las universidades, mismas que dicho sea de paso reciben millones por parte del Estado puesto que la mayoría son fundaciones, sigan llenando sus arcas a expensas de la educación dominicana.
Parece que no les basta con el fiasco del MINERD, ahora van por más.
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