Opinión

Francisco: el Papa que eligió vivir como la gente

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Por Abril Peña

Jorge Mario Bergoglio no fue un Papa más. Fue el primer latinoamericano en ocupar el trono de Pedro, el primer jesuita en hacerlo y el primero en tomar el nombre de Francisco: el santo de los pobres, los humildes y los que viven al margen. Pero más allá de las rupturas simbólicas, fue su estilo de liderazgo lo que lo convirtió en una figura revolucionaria… y también profundamente polémica, razón por la cual me propuse saber porque era considerado desde comunista y hasta hereje por algunos, y sus “ocurrencias” pintorescas para algunas siempre tenían un profundo significado para aquellos que son capaces de dejar los prejuicios detrás y voy más lejos me recordó a Jesús, el primer gran revolucionario.

Pero veamos algunas anécdotas que pueden ilustrar mejor mi impresión :

1. Un Papa que rompió el protocolo desde el primer día

El 13 de marzo de 2013, cuando el mundo aún no sabía quién sería el nuevo pontífice, Francisco ya empezaba a marcar la diferencia. En lugar de un saludo solemne desde el balcón, apareció con una simple sotana blanca y pidió a la multitud que orara por él en silencio.

Rechazó la limusina que lo esperaba y se fue en bus con los demás cardenales, cargando su maleta.

Esa misma noche, regresó personalmente a la Casa Santa Marta —el hotel donde se hospedó antes del cónclave— y pagó su cuenta como cualquier huésped, en un gesto que desconcertó al personal vaticano.

2. Renunció al Palacio Apostólico

Donde otros Papas vivieron rodeados de mármol, frescos y protocolo, Francisco eligió quedarse a vivir en una pequeña habitación en la residencia de Santa Marta. Dijo que no podía gobernar la Iglesia “desde una jaula dorada”, y prefirió almorzar con empleados y jardineros antes que con diplomáticos.

“Necesito vivir entre la gente”, fue su explicación.

3. Lavó pies donde nadie lo esperaba

En su primer Jueves Santo como Papa, en lugar de lavar los pies de doce hombres consagrados, como dictaba la tradición, se arrodilló ante presos en una cárcel de Roma. Entre ellos, mujeres, musulmanes y una persona trans.

El gesto no solo rompió siglos de protocolo: desafiaba una visión clericalista y excluyente de la Iglesia.

4. Llamadas personales a desconocidos

Una de las costumbres más singulares del Papa Francisco fue la de llamar personalmente a personas que le escribían cartas.

Lo hizo con una mujer argentina divorciada que le confesó que su párroco no le permitía comulgar. El Papa la llamó por teléfono y le dijo, con voz tranquila:

“Usted no está excomulgada. Comulgue con paz.”

Eran tantas las llamadas que en el Vaticano le apodaban, con ternura, “el Papa de la línea directa”.

5. Rechazó la reverencia excesiva

Durante una audiencia pública en 2019, cientos de fieles intentaban besarle el anillo del Pescador. Él retiraba la mano una y otra vez, sonriendo con timidez.

Dijo que lo hacía por higiene… pero también porque creía que la autoridad moral no se impone con gestos de sumisión, sino con servicio.

6. Reformista en lo profundo

Francisco no solo dio señales simbólicas: reformó el Banco Vaticano, impulsó auditorías internas, enfrentó a cardenales acusados de corrupción, y por primera vez permitió que uno fuera llevado a juicio, aun estando en funciones.

Nombró mujeres en puestos clave —algo antes impensable— y modificó estructuras internas que durante siglos fueron intocables.

7. La pregunta que cambió el tono

Cuando un periodista le preguntó sobre los sacerdotes homosexuales, Francisco pronunció cinco palabras que sacudieron a la Iglesia:

“¿Quién soy yo para juzgar?”

No cambió la doctrina. Pero cambió el tono, y para muchos eso fue el inicio de una revolución pastoral.

8. Humanidad sin filtro

Francisco entró sin avisar a una óptica en Roma para cambiar sus lentes. Esperó su turno, saludó al personal y pagó como cualquier ciudadano.

Celebró bodas y bautizos improvisados: casó a empleados del Vaticano sin los trámites habituales, bautizó hijos de madres solteras o parejas no casadas, argumentando que “el niño no tiene la culpa de nada”.

Y a pesar de sus dolencias —perdió parte de un pulmón a los 21 años—, se negó a recibir tratamientos especiales, diciendo que quería vivir y morir como cualquier ser humano.

9. Amigo de ateos y rabinos

Durante una visita a Argentina, se reunió con su amigo rabino Abraham Skorka y también con un periodista ateo con quien mantenía una vieja amistad.

Para él, el afecto estaba por encima de la religión:

“Dios no es católico”, dijo una vez.

10. Por qué fue resistido

Su estilo directo, su apertura, sus reformas y sus gestos de cercanía le ganaron enemigos dentro y fuera del Vaticano.

Fue acusado de “debilitar la autoridad papal”, de “confundir a los fieles” y hasta de “herejía” por algunos sectores conservadores.

Pero las críticas revelaban el fondo: Francisco tocó estructuras de poder que preferían un Papa que no hablara de pobres, ni de migrantes, ni de medioambiente.

11. Su mapa, un manifiesto

A diferencia de otros pontífices, Francisco visitó zonas olvidadas del planeta: campos de refugiados en Grecia, barrios marginales en Kenia, zonas devastadas por el clima en Filipinas, cárceles, hospitales de guerra, islas perdidas.

No fue al centro del poder. Fue a las periferias.

Y cada viaje fue una lección: el Evangelio se vive, no se pronuncia.

12. Su legado

Francisco no cambió todos los dogmas, pero cambió el lenguaje, el tono, la actitud. Y en una institución de 2,000 años, eso no es poca cosa.

En tiempos donde la religión suele usarse para dividir o castigar, él recordó que la fe no debería alejarte de los demás, sino acercarte a ellos.

Y tal vez por eso, fue uno de los más grandes.