Opinión

Filosofía, ciudadanía y pensamiento crítico: El compromiso de la UASD con el futuro del país

Por Nelson Rafael Rosario


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La República Dominicana vive una época en la que la formación de ciudadanía crítica se vuelve imprescindible. En un momento histórico marcado por la erosión de la confianza pública, la desinformación digital y la creciente complejidad ética de la vida social, surge una pregunta fundamental: ¿qué tipo de pensamiento estamos cultivando como nación?

El VI Congreso Dominicano de Filosofía, celebrado bajo el lema “Pensar en español, una apuesta por la identidad dominicana”, ofreció un espacio privilegiado para reflexionar sobre este desafío. No se trató solo de un encuentro académico, sino de un llamado urgente a la responsabilidad intelectual del país.

Pensar en español, como señaló Saussure, implica reconocernos en una lengua que moldea nuestra percepción del mundo. Pedro Henríquez Ureña, profundizó esta verdad al afirmar que el español americano posee una sensibilidad cultural única, fruto de un mestizaje que expresa nuestra manera de sentir y comprender la realidad. En ese sentido, “pensar en español”, es pensar desde nuestras raíces, desde la memoria colectiva.

Ortega y Gasset, aseguró que “Yo soy yo y mi circunstancia”,recordándonos que todo pensamiento auténtico nace de un territorio simbólico y de un tiempo histórico concreto. Pensar desde la circunstancia dominicana es, entonces, reflexionar desde nuestra historia, nuestras luchas, nuestros mitos fundacionales y nuestras aspiraciones. Y es justamente este marco lo que convirtió al VI Congreso en un escenario fundamental para discutir cómo la filosofía puede fortalecer la identidad y la ciudadanía en nuestro país.

La voz de José Martí también resonó con fuerza en este Congreso. Desde su ensayo “Nuestra América”, Martí (1891) criticó la práctica de “pensar con cabezas ajenas”, e insistió en la necesidad de construir ideas propias desde las realidades latinoamericanas. Su célebre afirmación: “Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra”, constituye una invitación permanente a reivindicar nuestras raíces intelectuales,sin renunciar al diálogo universal. Este espíritu de afirmación cultural también lo encontramos en Pedro Mir, quien proclamó: “Hay un país en el mundo…”, retomando la esencia emocional y moral del ser dominicano; y en Juan Bosch, para quien la identidad nacional solo es sólida, si se sostiene en la justicia social y en la dignidad humana.

Pensar la República Dominicana exige, por tanto, un compromiso ético y no solo teórico.
En este contexto, la filosofía adquiere una relevancia esencial. Sócrates enseñó que “una vida sin examen no merece ser vivida” (Platón, Apología). Platón, en La República, defendió que la educación debe orientar el alma hacia el bien.

Kant (1784) afirmó que la libertad comienza cuando el ser humano aprende a pensar por cuenta propia. Estas enseñanzas son imprescindibles hoy, cuando la manipulación informativa y la velocidad digital amenazan con sustituir el análisis por la inmediatez. Es en esta encrucijada donde la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) desempeña un papel determinante. Desde 1538, la UASD no ha sido solo un centro de estudios, sino un laboratorio de pensamiento crítico, un espacio de resistencia democrática, y un faro de identidad nacional. La historia dominicana, desde la Independencia hasta las luchas por la libertad, pasando por los grandes movimientos sociales, no puede narrarse sin la UASD como protagonista intelectual y moral.

Hoy, sin embargo, la educación superior enfrenta retos profundos: masificación sin recursos suficientes, escasa investigación, dificultades de inserción laboral, crisis ética en la administración pública, y una juventud que demanda espacios reales para la participación cívica. Estos problemas no son solo técnicos: son filosóficos, porque afectan la manera en que formamos ciudadanos y la visión de país que estamos construyendo. En este marco, el llamado del VI Congreso de filosofía cobra aún mayor relevancia. Sus debates recordaron que la filosofía no es un lujo académico, sino una necesidad nacional. Pensar críticamente es un acto político, ético y cultural. Significa comprender nuestra historia, revisar nuestros valores, examinar nuestras responsabilidades públicas y contribuir a la construcción de una sociedad más justa.

Marshall McLuhan (1964), advirtió que vivimos en una “aldea global”, donde la información elimina fronteras, pero no identidades. La globalización exige que cada nación piense desde su propia voz para no quedar absorbida por dinámicas uniformadoras. Peter Drucker (1993) lo reafirma cuando afirma que “la mejor manera de predecir el futuro, es crearlo”: solo los países que produzcan ideas propias podrán influir en el mundo contemporáneo.

Esto implica que la UASD debe redoblar su misión histórica: formar ciudadanos críticos, éticamente responsables y capaces de discernir en medio de la complejidad contemporánea. No basta con producir profesionales competentes. Se requieren personas capaces de cuestionar, proponer, deliberar y actuar con integridad. Para ello, es indispensable fortalecer la investigación filosófica, promover el pensamiento crítico en todas las carreras, y consolidar espacios de debate sobre identidad, ciudadanía, justicia y democracia.

La filosofía dominicana del siglo XXI debe nutrirse de nuestras propias fuentes: Henríquez Ureña, Bosch, Pedro Mir …, las luchas populares, la sensibilidad caribeña, la tradición intelectual de la UASD y la experiencia histórica del pueblo dominicano. Debe interpretar la realidad desde dentro, no desde modelos ajenos que ignoran nuestras particularidades. Pensar desde la UASD, en este sentido, es asumir una responsabilidad ética con el país. Es aceptar que la identidad dominicana no es un recuerdo, sino un proyecto. Un proyecto que se construye con lucidez, con pensamiento crítico y con una profunda conciencia de la dignidad humana.

Hoy más que nunca, filosofía, ciudadanía y pensamiento crítico constituyen la mayor contribución que la UASD puede ofrecer al futuro nacional. Pensar en español, pensar desde la República Dominicana y pensar desde la UASD es afirmar que nuestra historia importa, que nuestra voz tiene valor y que nuestro futuro exige claridad, valentía y compromiso ético.