Llegó diciembre, la época de más movimiento comercial, más fiestas, más consumos y más dinamismo para miles de negocios… pero hay una pregunta que todo el mundo está haciendo en voz baja —y otros ya en voz alta—: ¿Cuándo la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, levantará las restricciones de horarios para esta Navidad?
Porque el reloj sigue avanzando, los comerciantes necesitan planificar, los bares y lo que hacen fiestas, arman su agenda con semanas de anticipación, y la incertidumbre se está tragando la temporada. Todo el mundo esperando una resolución, un anuncio, un respiro… algo.
El año pasado las restricciones cayeron pesadas: limitaciones de horarios, controles estrictos y un clima de vigilancia que dejó a muchos negocios con pérdidas en el mes donde más se supone que deben recuperarse. Y ahora, a días de que arranque el movimiento fuerte, nada está claro.
La verdad es que Faride no ha caído muy bien con algunas de sus medidas. Su aterrizaje en Interior y Policía ha venido acompañado de decisiones que han levantado cejas, críticas y preocupaciones en varios sectores productivos. Y con esta indecisión sobre los horarios navideños, el ruido aumenta.
Los comerciantes quieren organizar sus fiestas corporativas. Los hoteles programan actividades. Los bares preparan contrataciones de artistas. Hasta los barrios planifican su día familiar. Pero sin reglas claras, no hay manera de cuadrar nada.
Es simple: Navidad no espera, el comercio tampoco.
Ministra Faride, ya es hora de que el país sepa si habrá flexibilización, si se mantienen los controles o si habrá un término medio. Lo que no puede seguir pasando es este vacío que paraliza una de las temporadas económicas más importantes del año.
Porque si algo está claro en la calle es esto: con tantas dudas, el ánimo navideño se enfría… y “Comentarios Picantes” también.



