Por Abril Peña
La República Dominicana despide con profundo pesar a Mary Pérez Marranzini (1926–2025), pionera del trabajo social y símbolo de amor al prójimo. Su fallecimiento marca el cierre de una vida dedicada al servicio, al compromiso y al fortalecimiento de la inclusión de personas con discapacidad.
Doña Mary fue la fundadora y presidenta ad vitam de la Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR), institución que nació a partir de su experiencia personal como madre, cuando su hijo Celso Marranzini contrajo poliomielitis. En lugar de rendirse ante la adversidad, transformó el dolor en acción y creó en 1963 el centro que hoy constituye la red de servicios de rehabilitación física más importante del país.
Su legado no solo se mide en edificaciones, terapias o profesionales formados, sino en las vidas transformadas a lo largo de más de seis décadas de trabajo incansable. Fue una mujer visionaria, sensible y tenaz, que apostó por una sociedad más justa y accesible cuando pocos lo hacían.
. Su partida deja un vacío profundo, pero su ejemplo vivirá como faro moral en quienes creen en la solidaridad activa.
Según un comunicado de su familia Las honras fúnebres se realizarán en la intimidad familiar. Se informará oportunamente sobre el oficio religioso para quienes deseen rendir tributo a su vida.



