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Eva Herbert: “No los traigas al mundo para que te cuiden de viejo”

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Por Rosa Iris Luciano

El Pregonero, Santo Domingo – La psicóloga Eva Herbert lanzó una reflexión contundente sobre una de las frases más repetidas hacia quienes deciden no tener hijos: “¿Y quién te va a cuidar cuando seas viejo?”. Para la especialista, asumir la maternidad o la paternidad con la expectativa de garantizar compañía, manutención o cuidados en la vejez es una decisión profundamente egoísta y una carga injusta para los hijos.

Durante una conversación sobre la presión social que enfrentan las personas que optan por no ser madres o padres, Herbert cuestionó la idea de traer hijos al mundo con el propósito de asegurar un “cuidador” en el futuro. A su juicio, esa expectativa coloca sobre los hijos una responsabilidad que no es obligatoria y que, además, no siempre se corresponde con la realidad de las relaciones familiares.

“Si tú estás teniendo hijos para que a ti te cuiden, lamento decirte que el enfermero o la enfermera puede cambiar de opinión pasados los años”, expresó la psicóloga, al advertir que ningún hijo está obligado a asumir ese rol únicamente por el hecho de haber nacido dentro de una familia.

Eva Herbert fue más allá al señalar que no todo el mundo desea cuidar a sus padres y que esa decisión también puede ser válida, especialmente cuando no existió una crianza sana o una relación afectiva sólida.

“No necesariamente todos los padres cuidaron a sus hijos”, sostuvo, dejando sobre la mesa una verdad incómoda sobre los vínculos familiares y las deudas emocionales que a veces se intentan imponer.

La especialista también abordó la maternidad desde una perspectiva más realista y menos idealizada, al definirla como “un gran ejercicio de soltar”. En ese sentido, explicó que tener un hijo implica acompañarlo, educarlo y darle herramientas para la vida, entendiendo que en algún momento esa persona tomará su propio camino, construirá su familia y hará elecciones que no siempre girarán en torno a sus padres.

Herbert consideró que una de las tareas más difíciles de la maternidad y la paternidad es precisamente aceptar que los hijos no pertenecen a sus padres y que no siempre estarán disponibles en la vejez, ni emocional ni físicamente. Por eso, insistió en que decidir tener hijos esperando una retribución futura parte de un lugar equivocado.

Sus declaraciones abren nuevamente el debate sobre las razones que motivan a muchas personas a convertirse en padres, así como sobre la necesidad de desmontar discursos tradicionales que presentan a los hijos como garantía de compañía, protección o seguridad en la última etapa de la vida.