SONDEO | Por LUIS ENCARNACION PIMENTEL
Aún fuera tarde para un relanzamiento y cambiar la idea de que se puso viejo temprano, el gobierno necesitaba una oxigenación para enfrentar de la mejor manera los retos y desafíos que encontrará en el camino el presidente Luis Abinader hasta finalizar su mandato. Para ese respiro, procedía un remeneón de mata, que resultó fuerte (con sus más y sus menos), aun cuando algunos siempre dirán que el Ejecutivo “se quedó corto”.
Por ejemplo, hay gente suertuda, porque, aun cuando se le conoce padrinazgo político, no se entiende por qué ni con los peores “ruidos” en su entorno son removidos. Como pasó en su momento con Limber, hoy ex de Agricultura, el caso del Bagrícola y con Bartolomé Pujals, ex de Marcha Verde, que lo “enfriaron” llevándolo como representante ante la OACI, donde le cerró el paso como embajador alterno a Elías Brache, ex cónsul en Chicago, que no llegó a acreditarse ante la ONU, pese a que lo hizo saber a Cancillería y a Palacio.
Lo recién designaron cónsul en Los Ángeles, donde estuvo Alfonso Rodríguez. Lo del cambio del director de la Policía, a todas luces una pifia que choca con el discurso ético oficial.
El saliente titular, sin ir como asesor y sin que el decreto hablara de “honroso retiro”, hizo bien en hablar e invitar a los miembros de la institución a “hacer lo correcto, aunque les cueste el puesto”.
Eso solo dice mucho o dice todo. Si se quedaba callado, otorgaba y el “muerto”, con especulaciones e incógnitas de todo tamaño, se le iba a pegar a él. Del presidente haber profundizado y no dejarse sorprender, quizá media institución estuviera destutanada. Por más enterados que sean, a los presidentes muchas veces los sorprenden con datos al revés.
Supimos por un amigo uniformado, y por poco víctima, que un ministro de las Fuerzas Armadas envió al expresidente Balaguer una lista con un número importante de generales a los que se solicitaba pasar a retiro, unos, y para ascensos, otros, y el gobernante, como zorro al fin, ejecutó lo contrario. Así, sin espacio a daños ni a agravios, el gobernante desarmó el muñeco que le llevaron. Respecto a los cambios recientes en el equipo de Abinader, hubo un dicho y hecho, como entendíamos, al confirmar a Héctor Valdez Albizu como gobernador del Banco Central, algo en lo que el presidente no se podía equivocar. Con respecto a Víctor Bisonó, desde cuando los cambios lo llevaron de Industria y Comercio al Ministerio de la Vivienda, ya estaban dadas las condiciones y las razones por las cuales ahora fuera designado canciller de la República. Se trata de unas buenas relaciones con el secretario de Estado Marco Rubio, visto como posible puente o pieza clave para que Estados Unidos morigere medidas recientes en el orden arancelario que afectan al país.
Esto, a partir de dicha nación ser nuestro principal socio comercial y de que ambos Estados llevan a cabo, por demás, una intensa agenda en otros renglones, como el migratorio, la seguridad, inversión y cooperación. Y aunque se sabe que el canciller saliente, Roberto Álvarez, tenía buenos contactos en Washington, la señal del nuevo ministro es clara respecto a las prioridades de su gestión al frente de Cancillería, al iniciar los contactos diplomáticos con la representante de Estados Unidos en el país, la activa embajadora Leah Francis Campos. Ojalá las expectativas del país esta vez se cumplan, y que el fruto de esas buenas relaciones fluya en doble dirección. ¿Sería posible?
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