Investigación sobre abstención revela rechazo a candidaturas, promesas repetidas, saturación propagandística y falta de conexión real con los electores
Por Kelvin Ortiz Faña
El Pregonero, Santo Domingo.– La calidad de la campaña electoral y de la oferta política presentada a los ciudadanos en 2024 figura entre los factores que incidieron en el crecimiento de la abstención en República Dominicana, de acuerdo con el Estudio sobre la Abstención Electoral en la República Dominicana: Voto Nacional y en el Exterior.
La investigación identifica una percepción negativa sobre las campañas, caracterizadas por parte de los consultados como “más de lo mismo”, con candidatos que no lograron establecer una conexión real con determinados segmentos del electorado y una saturación de propaganda considerada carente de contenido sustantivo.
El estudio valida la hipótesis de que una oferta electoral poco creíble y repetitiva incrementa la abstención, especialmente en zonas urbanas y entre jóvenes. Los testimonios recogidos reflejan cansancio frente a las mismas promesas, desencanto con las candidaturas y una creciente percepción de que las opciones disponibles no representan suficientemente a una parte de la ciudadanía.
Uno de los elementos más reveladores es que la abstención no aparece necesariamente como indiferencia. En numerosos casos, no acudir a votar fue asumido como una respuesta consciente frente al sistema político, alimentada por el incumplimiento de promesas, la falta de identificación con los candidatos y el cansancio acumulado.
El documento recoge incluso expresiones de ciudadanos que resumen ese desencanto con frases como “siempre prometen lo mismo”, mientras otros consideran que ninguna de las opciones electorales logra generar suficiente confianza o entusiasmo.
La investigación también identifica entre los jóvenes un debilitamiento progresivo del vínculo con las campañas políticas. En algunos casos existe falta de información suficiente para evaluar propuestas y candidaturas, mientras que la oferta electoral no logra producir identificación generacional ni una percepción clara de que el voto tenga consecuencias concretas.
A ese escenario se suma la percepción de que el sufragio individual tiene poca capacidad de incidencia. La expresión “mi voto no cambia nada” aparece entre los testimonios analizados, reflejando una pérdida de eficacia percibida del voto como herramienta para transformar la realidad política.
El efecto de ese desencanto quedó reflejado en los números de las elecciones generales de 2024, cuando la abstención alcanzó 45.6 % a nivel general, mientras que dentro del territorio nacional fue de 41.4 %. En el exterior, la participación apenas rondó el 19 %, equivalente a una abstención cercana al 81 %.
El estudio plantea que el problema obliga a los partidos y dirigentes políticos a ir más allá de la propaganda tradicional. La recuperación del voto, particularmente entre los jóvenes y en los grandes centros urbanos, dependería de propuestas creíbles, liderazgos diferenciados, cumplimiento verificable y una mayor conexión con las preocupaciones concretas de la ciudadanía.
En ese sentido, los resultados dejan una advertencia para los partidos de cara a futuros procesos electorales: una campaña basada solamente en promoción, repetición de mensajes y movilización partidaria puede resultar insuficiente si el ciudadano no encuentra razones reales para sentirse representado y acudir a las urnas.



