Mucho se habló en la campaña del 2020 de lo buenas que eran las relaciones del Presidente Abinader con USA, al tomar posesión de hecho todo fue flores para el Tío Sam y espinas para China, sólo para que este último fuese quien nos tendiera la mano en la pandemia ante el acaparamiento de insumos del Primero.
Luego no ha habido manera que nos coloquen un embajador y ni hablar de la insistencia de mostrarnos como un país peligroso y xenófobo (sí, el mismo país extremadamente dividido por temas raciales es el que se siente con derecho de medir al resto del mundo por absurdo que parezca) a pesar de la exigencia de su mismo congreso de mostrar pruebas de lo que aseveran y que no han podido mostrar.
Se suman también l, las continuas intentonas de aprobar leyes lesivas para los dominicanos, sólo para escurrir el bulto del vecino país o meternos en el mismo berenjenal en el que se encuentran ciudades como New York desbordadas en sus capacidades por el populismo de su gobierno federal.
La Perla del momento del Departamento de Estado anti oposición dominicana según algunos es la siguiente y citamos:
“Los inversores extranjeros informan de numerosos problemas sistémicos en la República Dominicana y citan la falta de reglas claras y estandarizadas para competir y la falta de aplicación de las reglas existentes. Las quejas incluyen percepciones de corrupción generalizada a nivel de gobierno tanto nacional como local; una falta de competencia técnica dentro del gobierno; estructuras de toma de decisiones excesivamente centralizadas y verticalistas, incluso para asuntos rutinarios; retrasos en los pagos del gobierno; débil aplicación de los derechos de propiedad intelectual; obstáculos burocráticos; procesos judiciales y administrativos lentos y en ocasiones parcializados a nivel local; aplicación inconsistente de decisiones judiciales a favor de inversionistas extranjeros; y procedimientos atípicos de valoración y clasificación en aduana de las importaciones. Las débiles leyes de tenencia de la tierra y la interferencia con los derechos de propiedad privada siguen siendo un problema. El público percibe que la toma de decisiones administrativas y judiciales es inconsistente, opaca y requiere demasiado tiempo. La falta de transparencia y la mala implementación de las leyes existentes se discuten ampliamente como quejas clave de los inversores”
Si así opinan los “amigos y aliados”, imaginémonos lo que dirán los enemigos, estamos obligados a llevarnos bien con la potencia, pero sabiendo siempre que por alguna razón, nos tienen en agua hirviendo y que las naciones no tienen amigos más que circunstánciales y a sigun.
!Estamos calientes por esos lares”



