Por Mery Ann Ramírez
Quisiera en este preciso momento tener las palabras perfectas para ayudarte a sobrecargar de color tu príncipe azul, darle el poco de entusiasmo que hace falta a tu fantasía, pero resulta un tanto difícil para alguien como yo; de CONVICCIONES realistas darle alas a las orugas que has de sentir en el estómago y es que honestamente aceptemos que no todos somos un as en el amor y sus complicaciones por eso haz lo que te va diciendo o te arrepentirás
Cada vez que algunas personas de las que nos codeamos inician una nueva relación es habitual escuchar de sus palabras decir: _vivo el amor y el romance de mi vida, toda esa fascinación de los primeros momentos y hasta nos emocionamos también, mmmm aunque después cargamos a puros hombros las quejas y final y tristemente la separación.
Ser la típica chica que cambia de pareja como de pantaletas no es algo divertido, no está mal si la justificación es descubrirte y explorar el mundo; el problema viene cuando esta conducta nace del deseo incansable de enamorarse y formar una pareja estable y la frustración de no poder lograrlo.
Son muchas las mujeres que en busca de su príncipe azul, tienen distintas relaciones breves antes de comenzar una estable y feliz. Un motivo, quizás el principal de estos JUMPS amorosos es la idealización constante de la pareja. Después de los pajaritos en el aire de esos primeros días de enamoramiento se manifiesta la cruda realidad (claro, mi niña él no es perfecto!!!) y pummm, termina la relación. Vivir la vida entera comparando al hombre real que si tiene sangre en sus venas con el molde de uno de unos cuentos de hadas es frustrante y la causa ideal para no acabar en buenos términos con alguno. Tampoco funciona el disfraz del «yo-puedo-todo-sola» y el aguantarte a compartir tu vida con un hombre, es lógico sentir miedo de enamorarnos porque nos hace lucir inermes, desvalidos, volubles y hasta pierdes autonomía y sufres, pero todo esto parece ser nada cuando conservas recuerdos y a cada momento disfrutas de esa persona que amas, que te conoce y te acepta como eres.
Encontraremos mujeres que cuando hayan el candidato perfecto por el miedo que tienen de conocer el amor buscan la mínima excusa para no conocer esa persona y evitar así el caer enamoradas ??, y esta aquella que disfraza su príncipe desteñido y optan por creer que en el matrimonio pueden ser mejor las cosas…
¡¡ERROR!!!… Creer que un hombre en el matrimonio será distinto a como era en el noviazgo es una pérdida de tiempo, tenemos ese lapso precisamente para conocernos y prepararnos para asumir un paso más grande; no quiero ser mal entendida me refiero a ese tipo de mujeres que recurren al matrimonio para tratar de convertir ese prototipo de libros y películas en las que el «el príncipe en cuestión» anda y vive a su manera en el típico hombre de un fueron felices por siempre.
No se puede ni se debe tratar de cambiar al alguien, el matrimonio no es el polvo mágico de hadas que lo hará, si es la persona con la que deseas compartir tu vida o te aguantas sus defectos como quieres sus virtudes (si te quiere igual cambiara por sí mismo las cosas que te hagan mal) o desde la antesala abandonas la casa y evitas vivir los malos momentos de la habitación.
Cada persona se enfrenta a disyuntivas y tiene la opción de elegir que desea y que es lo que más le conviene.



