Opinión

«El sistema sanitario al desnudo»

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Por Guillermo García


El sistema de salud de nuestro país siempre ha sido deficiente, sin embargo ante la llegada de la pandemia del coronavirus es inminente meditar sobre el presente y futuro inmediato del sector salud, se hace urgente que un ministerio con una extraordinaria importancia esté manejando un exiguo e irrisorio presupuesto, si educación tiene el cuatro por ciento, salud debe tener como mínimo un diez por ciento del presupuesto nacional, destinados tanto a la construcción de nuevos hospitales como al debido equipamiento en óptimas condiciones, todo manejado por los recursos humanos capacitados para preservarlos y enfrentar cualquier enfermedad independientemente de la especialidad de la que se trate.

Para eficientizar y transparentar la administración de los fondos la Cámara de Cuentas tiene que jugar su rol conjuntamente con el surgimiento para tales fines de un comité colegiado integrado por la sociedad civil; no es posible que en nuestro patio no hayan laboratorios suficientes para hacer los análisis correspondientes, de sangre, para saber si la persona tiene o no una infección viral, pero también otros para hacer «dímeros, proteínas C reactivas, recuento globular», de tal manera que se determina en un tiempo relativamente breve si ha habido alguna lesión en el pulmón del paciente; otros que realicen «enzimas hepáticas para evaluar el postasio», y tal como establece el virólogo Pablo Goldschmidt, si esas cosas no están alteradas al enfermo lo mandan a la casa y le dan el tratamiento de gripe, como suele suceder con el ochenticinco por ciento de los casos, pero muchas veces no se sabe porque para saberlo, externa el reputado virólogo, es necesario el test PCR, de biología molecular y para eso se necesita un personal muy bien formado y materiales, ni hablar de las faltas de resonancia y tomografías pulmonares, mediante las cuales un radiólogo determine si existe una infección pulmonar compatible con coronavirus, por ese motivo, una persona infectada en esta última etapa, tendría que internarse en terapia intensiva, aunque sólo el cinco por ciento de los enfermos llegan a esta fase.

En República Dominicana, estamos muy lejos de cumplir con ese protocolo, diría que muy excepcionalmente quizás en algún centro privado se haya hecho, sin embargo dos clínicas de la región del cibao acaban de emitir un comunicado expresando que el área habilitada para recibir a los pacientes afectados de ese virus, está actualmente llena, pero de acuerdo a informaciones, la situación se torna más grave cuando otros centros privados ni siquiera se han inmutado ante este penoso drama, pues rechazan recibir por emergencia a pacientes con los síntomas del virus, y de padecerlo tampoco pueden internarlos porque no han habilitado un área especial para atenderlos, nuestra nación no cuenta con suficientes laboratorios habilitados, neumólogos, ni radiólogos, tampoco con suficientes salas de terapias intensivas y terapeutas, ventiladores, ni siquiera los equipos que debe utilizar el personal sanitario como, cascos, lentes, botas, guantes, mascarillas, trajes especiales, en fin el equipo biomédico y todos los materiales necesarios requeridos para combatir este tipo de enfermedad. Es tiempo de reflexionar, y reconocer que Dios es nuestro único salvador, Dios tenga piedad y misericordia de todos nosotros, de su pueblo.