Editorial

El reordenamiento del poder

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@abrilpenaabreu

Todo parece indicar que el gobierno ha comenzado a mover fichas. Algunas se quedarán en la gatera, otras ya habían anunciado su salida, y hay movimientos que revelan con claridad el verdadero nivel de poder —dentro del PRM o en sectores de influencia más amplios— de ciertas figuras. Para algunos, este será su primer contacto real con el poder; para otros, apenas el inicio de una reconfiguración mayor que, según las malas lenguas, está lejos de haber terminado.

De confirmarse ese escenario, estaríamos ante la reorganización más ambiciosa que haya vivido el partido en el poder en los últimos años. Un partido que ha recibido golpes, que acusa desgaste y que necesita —con urgencia— un refresh político y estratégico frente a una ciudadanía crecientemente inquieta.

La preocupación no es menor: los escenarios económicos no pintan bien, y el contexto internacional es, siendo generosos, peligroso. Vivimos en un mundo convulso, con tensiones geopolíticas crecientes, mercados frágiles y decisiones externas que impactan directamente a economías pequeñas y abiertas como la nuestra.

Ojalá estos movimientos traigan algo más que reacomodos internos. Ojalá traigan tranquilidad, pero sobre todo confianza. Esa confianza que se necesita para sostener la estabilidad que, con mucho esfuerzo, ha caracterizado al país. Porque en tiempos inciertos, gobernar no es solo administrar cargos: es transmitir rumbo, control y certeza.