Editorial

El problema de no cumplir las reglas

El Pregonero
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De las peores tragedias se puede aprender, el lamentable caso de Salcedo no se escapa a esta realidad, a menudo hacemos algo que sabemos que está mal, pero está tan normalizado que lo vemos moralmente aceptable y creemos que es ganas de aquello de un grupito, así manejamos bajo el influjo del alcohol o con el celular, nos metemos en vía contraria, hacemos carrera clandestinas, violamos la hora límite de salida, bautizamos bebidas alcohólicas o prendemos fuegos artificiales sin sentir culpa alguna, total, “todos” lo hacen, porque yo no ?

La manipulación de juegos artificiales tiene años prohibida para la mayoría de los mortales, los mismos deben ser manipulados por profesionales, contar con permisos  y realizarse en espacios específicos para esto y se hizo precisamente para evitar casos como este, que sucedían aunque a menor escala, la mayoría ha obedecido otros no, a decir de algunos, otras cuevas también usaron juegos artificiales y nadie dijo e hizo nada y ese es el peligro de hacerse los ciegos cuando se viola la ley, tarde o temprano alguien no correrá con suerte.

Todo lo que hacemos tiene consecuencias, unas más grave que otras, varias vidas cambiaron para siempre, recuperarse de quemaduras no es precisamente fácil, es un camino largo, tedioso, doloroso y costoso, otros perdieron la vida, esperemos que no hayan más víctimas, un padre tiene sobre sus hombre no solo la responsabilidad de la muerte de su propio hijo y la de otro, sino también de la carga de los daños ocasionados a todos los demás, la culpa no lo dejará vivir en paz, jamás.

Y ese es el problema de no cumplir con las reglas, pero tan culpable es el que prendió los fuegos, como las autoridades que se hacían los chivos locos y que posiblemente no sientan culpa alguna, aunque deberían y en un país más organizado que el nuestro, la compartirían así fuese de bolsillo, al resto aprendamos, que las reglas están para algo y que por muy accidente que haya sido, la madre del niño muerto, y el resto de las víctimas merecen justicia.

Aprendamos si es posible, aunque, conociendo, en par de días se olvida y en el próximo carnaval que !Siga la fiesta!