Por Kelvin Ortiz Faña
Pronosticar el futuro es posible, pero saber que le tiene el futuro preparado a uno, no es tan fácil de pronosticar. Sin embargo, el presente puede arrojar, como puede ser nuestro futuro, siempre y cuando actuemos apegados a las buenas prácticas y hacer el bien.
Hace un año, durante una clase de la maestría y comunicación estratégica que cursaba en la UASD, la maestra hacía mucho hincapié en el funcionario que tenía aspiraciones políticas. Ella decía, que la mejor carta de un político mostrar durante la campaña política, si tenía aspiraciones, era su hoja se servidor público, si hubiera ocupado cargo público, y yo le agrego, su otra carta de presentación, es como actúa como ciudadano y persona.
Este es el caso del director general de Aduanas, Eduardo Sanz Lovatón, ‘Yayo’, para sus amigos. Sanz Lovatón, en política está viviendo un presente, que podríamos ‘predecir’ su futuro.
Sanz, alto dirigente del Partido Revolucionario Moderno, desde el momento que llegó a su cargo, ha establecido los parámetros políticos e institucionales. Ha estado dedicado en cuerpo y alma a realizar una gestión histórica como servidor público y lo está haciendo, sin descuidar, sus actividades políticas y hasta privada.
Nadie ha visto a Sanz Lovatón utilizar discurso populista en sus casi tres años como funcionario, pero muchos menos lo hizo estando en plena faena de campaña política en la oposición. Pero tampoco, ha utilizado la institución pública que él dignamente dirige, para atropellar o subírsela el ego, todo lo contrario, ahora se ha visto un Sanz Lovatón más cercano, más empático y mucho más humilde.
El cambio que ha tenido Sanz Lovatón desde que fue designado funcionario de Aduanas, una institución con power, ha sido extremadamente trascendental en su carrera política y como profesional.
Su imagen como funcionario, se ha extrapolado a lo político y lo ha colocado, como un prospecto candidato presidencial del PRM en el futuro, porque que también, está preparado para hacerlo en el presente.
Si bien es cierto que no se puede determinar con exactitud el futuro, pero como se vive el presente, por los menos, no da una posibilidad de pronosticar el futuro. Este es el caso de Sanz Lovatón, el cuál espero un día llamarlo Yayo, su futuro político se pronostica exitoso. Ya veremos, que Dios le tenga reservado a él.
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