Por Evaristy Jiménez
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), fundado por el profesor Juan Bosch y un grupo significativo de dirigentes que se separaron del PRD, así como por numerosos académicos y profesionales, se constituyó el 15 de diciembre de 1973 como un nuevo modelo de hacer política en el país.
Tras 23 años de existencia, el PLD llegó al poder de la mano de Leonel Fernández y se consolidó como la principal fuerza política de la nación hasta su salida del gobierno en 2020. Desde entonces, ha permanecido como la principal fuerza opositora, aunque fue desplazado en las elecciones presidenciales y congresuales de 2024.
¿Cuál es la realidad que enfrenta el país en relación con esta fuerza política que, sin duda, ha sido la organización que más ha gobernado en este siglo?
Con 16 años consecutivos en el poder, ninguna otra fuerza ha logrado esto: tener dos presidentes consecutivos ganando sus reelecciones. Sin embargo, ahora se enfrenta a una nueva realidad. El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) fue el primer gran partido en decrecer y convertirse en una organización sin fuerza real en el país, seguido por el PRD, el partido madre de la República Dominicana.
¿Podrá el PLD evitar seguir el camino de sus predecesores o saldrá fortalecido ante esta nueva realidad?
Siendo realista, esta es la prueba de fuego del PLD. La fórmula que se plantea combina lo mejor de lo nuevo con lo mejor de lo viejo, tanto en la Presidencia como en la Secretaría General; esto se refleja también en el Comité Político y en el Comité Central. El partido de la estrella amarilla busca sobrevivir en este proceso de recomposición.
El PLD debe entender el contexto actual. La división interna ha provocado la salida de un número significativo de sus miembros, quienes están uniéndose a nuevas organizaciones. El primer reto del PLD es detener esta hemorragia; el segundo, atraer a nuevos integrantes, especialmente jóvenes, mujeres y profesionales que deseen involucrarse en la política; y el tercero, encontrar un candidato presidencial que logre cautivar al electorado.
El próximo domingo 27, el PLD se embarca en el camino para recuperar su lugar en la vida nacional, enfocándose en captar la atención de los electores de cara a las elecciones de 2028. Por una razón muy sencilla: el PLD ha visto disminuir su apoyo electoral en más de un 60 % desde 2016, con un 34 % en 2020 y apenas un 10 % en las recientes elecciones de 2024. Este es el principal reto que deberán enfrentar las nuevas autoridades del Partido de la Liberación Dominicana. «La suerte está echada».



