Por Luis Mariano Nova
Con su Presidente diagnosticado de cáncer, con un impedimento electoral Constitucional y señalado por el Rumor Público de encabezar, ordenar o tolerar los más grandes actos de corrupción contra el Erario Público de toda la era Republicana y con un Candidato Presidencial que no arranca y que figura tercerón en todas las mediciones que hasta el momento se han hecho públicas, el PLD transita seguro a la más grande derrota electoral de su historia.
La participación de Danilo Medina en la Asamblea del CC este domingo, en que desafiante acuso al gobierno de perseguir políticamente a su partido y de responsabilizarse de causar los problemas que afectan al país, problemas que él siendo Presidente no enfrentó ni solucionó, a pesar que existían, y que por su falta de acción, y también por la incompetencia de este gobierno, oligárquico empresarial, se han agravado, supone una participación electoral de un político en pleno disfrute de sus condiciones vitales, físicas y sensoriales, lo que obliga al Ministerio público a darle el tratamiento como tal, y al gobierno y su partido, darle el tratamiento que se le da a los adversarios políticos y más en tiempos de campaña electoral.
El candidato Presidencial entonces está siendo desplazado por un laborantismo político inusual de parte del Presidente y del Secretario General, aparte de que su Jefe de Campaña, tiene más movimiento territorial, orgánico y de vocera en los medios que éste, por lo que hace pensar, que Abel Martínez está en medio de una encerrona que no le permite avanzar, y peor aún, con una dura realidad : los hombres y las mujeres que en su mayoría escogió y designó como Jefes de Campaña territoriales, en su gran mayoría están encartados por el Ministerio Público o son acusados de cometer actos de corrupción administrativa de parte del Rumor Público.
El que no estudia la historia no puede comprender la, y estará sometido a incurrir en los errores que ya otros habían cometido, o cometer los propios nueva vez, es decir a tropezar varias veces con la misma roca. Esta sentencia se le aplica muy bien al Presidente del PLD. En toda la historia Republicana y mundial, el Presidente que es desalojado del Poder mediante una derrota abrumadora como la sufrida por el PLD en las elecciones pasadas, pasa los primeros cuatro años tras su salida Poder con bajo perfil y realizando una oposición moderada y de colaboración y aporte al gobierno que lo sustituye y no de boicot y enfrentamientos.
El mejor referente de nuestra afirmación lo fue el Dr. Joaquín Balaguer, quien tras ser desalojado del Poder mediante una contundente derrota que le propinó Su Excelencia Don Antonio Guzmán Fernández, que en Paz Descanse, adoro una actitud de bajo perfil, de apoyo a las iniciativas de su sucesor, de colaboración, e inclusive, se autoexilio para dedicarse a tratar sus achaques de salud y los de su visión, que particularmente estaba muy deteriorada. Así esperó ocho años, espero que sus gobiernos fueran evaluados más fríamente, que una nueva generación emergiera, y que sus acciones fueran evaluadas con menos pasión. Así regresó cuatro años después y por diez años.
El Dr. Leonel Fernández en el año 2020, no fue el candidato de su entonces partido, sino Danilo Medina, quien redujo al PLD de un 37 % obtenido en la Primera vuelta y un 51% en la Segunda Vuelta de las elecciones del 16 de agosto de 1996, a un 22% en el 2020, perdiendo así de Su Excelencia Don Hipólito Mejía Domínguez, apto una oposición política de altura, contribuyendo a que importantes iniciativas Presidenciales fueran aprobadas en el Congreso, contribuyendo a la tranquilidad y la paz en los Municipios acordando respetar Las Mayorías en las Asambleas de estos para la escogería de los Bufeftes Directivos, y acudiendo a dialogar y pactar soluciones convenientes a la Nación con el jefe de Estado del cuatrienio 2000-2004.



