Editorial

El panorama político

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Negar que Gonzalo Castillo ha subido sus números gracias, sobre todo a su desempeño durante esta crisis, sería tapar el sol con un dedo, aún así todavía, Luis Abinader parece mantener la delantera en la carrera por el poder.

El PLD, al parecer subestimó la suma del desgaste natural tras largos años manejando la cosa pública y la salida de esa organización de uno de sus líderes, el tres veces presidente, Leonel Fernández.

Este último, también sobredimensionó su figura, es un gran líder. pero su sola figura no es capaz de competir con la maquinaria ni del PLD ni del PRM, se necesita muchos liderazgos locales y nacionales, para armar una estructura fuerte y aunque se quieran hacer los rusos, su equipo arrastra exactamente la misma tasa de rechazo que los morados, por muy verde esperanza que se crean.

Su actitud parece mostrar que su meta única sea tener un partido mayoritario para estar en ese exclusivo grupo con todos los beneficios que esto trae consigo y está dispuesto a correr cualquier riesgo.

Este es un país donde sus habitantes no les gusta botar su voto, la polarización luce cada vez más marcada, sin embargo ni la Fuerza del Pueblo ni el PLD parecen haber aprendido absolutamente de la dura experiencia del PRD, el partido más antiguo y el más grande hasta el 2016, un partido que si no gobernó más fue por las triquiñuelas propias de una democracia inmadura.

Si hubiesen aprendido la lección sabrían que juntos así sea enemistados son más fuertes, y que por diversas razones dignas de discutir en otro editorial, no deberían de arriesgar ni el pellejo individual, ni las carreras políticas de aquellos con la mala fortuna de haber quedado en el medio de dos liderazgos, que a diferencia de las madres de Salomón sí partieron el hijo en dos.

Pareciera que se cansaron de ostentar el poder o están dispuestos a enterrarse, a juzgar el poco interés que muestran en lograr algún tipo de entendemiento.

Los peledeístas y aliados deben tener claro que si pierden es para fuera que van y sabrá Dios para donde más, y los fuerzapueblistas a juzgar por el comportamiento de los alcaldes recien electos no deben esperar piedad, porque correrán la misma suerte, no habrá carrera administrativa que valga para un partido cuya militancia tiene 16 años fuera del poder, pero que además tiene una sociedad civil muy avida de saborear sus mieles, en resumen: no hay cama pa tanta gente, eso sin contar que la sociedad quiere que rueden cabezas y no será muy fácil evadir eso.

El famoso pragmatismo del que siempre hicieron gala, era verde y se lo comió un burro, deben sembrar otro chin, pero rápido. 

elpregonerord@gmail.com