Editorial

El Metro y Luisito Comunica

El Pregonero
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Lo sucedido con el influencer Luisito Comunica en el Metro de Santo Domingo es inaceptable , no porque él sea una figura pública, (no es al primero que la pasa dicho sea de paso) si no porque es un muestra de la baja preparación con que cuentan las personas que fungen como seguridad en ese medio de transporte para la resolución de conflictos de manera pacífica.

Mientras el comunicador y sus acompañantes, se ven tranquilos y sin alterarse, mientras es vapuleado e insultado, por un personaje creyéndose Trujillo, alterado, furioso, prepotente y abusando de la autoridad que le hemos conferido contra una persona que no representaba ningún peligro y que no le había faltado el respeto.

Qué no se pueda grabar en el Metro , no es razón para encarcelar a nadie, esposarle y naringunearle, cuando hay otras formas y maneras, aunque había que preguntarse porque no se puede grabar allí, porque el monopolio de la prueba, porque si hoy sabemos lo que sucedió fue porque otras personas allí grabaron de lo contrario sería la palabra de ellos contra la autoridad conferida a semejante energúmeno y posiblemente la conversación fuese diferente.

Estos exabruptos han sucedido antes con más o menos repercusión, la diferencia es que ahora tiene el potencial de hacer un real daño, puesto que una persona con más de 40 millones de seguidores, si lo hubiese tomado de otra manera hoy sería un speaker negativo afectando directamente el turismo, uno que representa el 10% de nuestro PIB y eso es lo directo no hablemos de la economía circular en torno al él.

Sólo queda aprender de la experiencia, a la policía y al resto de autoridades que tienen que estar en contacto con personas de manera frecuente debe de dársele entrenamiento específico, para este tipo de situaciones, a veces se les olvida que no son militares, no estamos en guerra y no todo el tiempo están tratando con delincuentes y sobre todo que no están por encima del bien y del mal y que deben tratar a los demás con respeto, incluso cuando la contraparte no muestre el mismo, porque después de todo, ellos están obligados a dar el ejemplo.