Por Iván Canals
En la medida que la capital dominicana (Distrito Nacional) ha ido experimentando un crecimiento poblacional significativo; se ha hecho más que una necesidad inmediata, repensar el modelo que requiere esta ciudad, para estar acorde con la realidad de sus demandas sociales y necesidades.
Partiendo de esta realidad. No es sorpresa para nadie que tal crecimiento, si bien, podría ser positivo, a su vez, requiere de más demandas y acciones concretas a favor de esta ciudad.
Frente al reto antes señalado. Se hace imprescindible que los representantes que han sido elegidos para administrar, fiscalizar y legislar a favor de esta demarcación, asuman el compromiso firme y responsable de explotar dicho crecimiento al máximo de forma positiva, pero la cruel y triste realidad, es que hasta el momento, eso no ha sucedido, ni mucho menos haya alguna esperanza de materializarse en el corto y mediano plazo.
Sin embargo, lo que más llama la atención; y es digno de un profundo análisis, es el nivel de madurez exhibido por los capitalinos. Quienes han demostrado con el paso del tiempo, que un simple discurso y promesas de campaña, no es suficiente para ganarse su favor en las urnas en lo adelante.
A tal punto, que si comparamos el nivel de preferencia de los pasados procesos electorales con la realidad actual, se percibe una drástica e importante variación, al punto que se puede avizorar, y aún afirmar, que nuevos rostros y liderazgos conquistarán la gran mayoría de los cargos electivos en el 2024.
Lo que si queda claro y apuntala el comportamiento de este electorado, es que, más que representación y administración, los capitalinos demandan y requieren de un liderazgo cercano, humano, diligente, responsable, que escuche y que tenga una idea clara y definida de las necesidades y realidad que viven sus barrios y sectores.
Según, los últimos sondeos y encuestas en este mercado electoral, hay candidatos que marcan y otros que marcan muy bien; como es el caso del diputado y vocero en la cámara de diputados por la Fuerza del Pueblo Omar Fernández, el cual se sitúa con una notable ventaja frente a sus posibles contendientes, quien con su trabajo, entrega y cercanía ha ido concitado un amplio apoyo y al mismo tiempo se ha ganado el corazón de la gente.
Omar ha podido conectar con una forma muy novedosa e innovadora del ejercicio político. Un liderazgo fresco que se va consolidando en el tiempo y que se ha convertido en una realidad. Un activo de mucha importancia, no sólo para su partido sino para la capital y el país.
Omar podría ser un gran senador ya que tiene experiencia legislativa y ha logrado destacadas improntas en el Congreso; pero basado en el sólido apoyo electoral con que cuenta, sería muy interesante y novedoso verlo como alcalde del Distrito Nacional, inyectando y fomentando su visión moderna, capacidad, innovación, frescura y liderazgo humano que tanto demanda y reclama la capital en la actualidad.



