Por Bellelyn Castillo
El Pregonero, Santo Domingo. – En una reciente entrevista con la reconocida periodista Luz García, el rapero Avelino Figueroa, mejor conocido como El Lápiz Consiente, abrió su corazón y compartió detalles profundos sobre su vida, su carrera y sus logros personales.
Con su característico estilo directo y sin pelos en la lengua, Lápiz reflexionó sobre su evolución como artista y ser humano, dejando claro que, para él, la clave del éxito está en encontrar el equilibrio.
Durante la conversación, Figueroa no dudó en poner sobre la mesa sus puntos de vista filosóficos sobre el progreso, el esfuerzo y la satisfacción personal.
“Ven acá, pero si se acaban las enfermedades, hay que cerrar la Facultad de Medicina, y si se acaban los problemas de infraestructura, hay que cerrar la Facultad de Ingeniería», comenzó, desafiando las ideas planificadas de lo que significa «éxito».
Con esta reflexión, el Lápiz dejó claro que, al igual que en la vida, no puede haber crecimiento sin desafíos.
Para él, sentirse orgulloso de lo que ha logrado, sin importar las expectativas ajenas, es lo más importante.
“Desde que descubrí eso, entendí que uno tiene que estar en la frontera. El equilibrio es la clave», expresó el rapero, asegurando que, aunque muchos puedan pensar que podría haber llegado más lejos, él ya ha alcanzado un nivel de satisfacción personal que pocos logran.
Luz García le preguntó si esa sensación de plenitud también se aplicaba a su carrera internacional. El Lápiz Consiente fue claro al responder: “Lo más lejos que uno puede llegar es ser dueño de su tiempo. Porque al final, es para todos igual. Normal, no importa lo que tú hagas, te va», afirmando que el verdadero éxito no se mide en reconocimiento global, sino en la libertad personal.
La entrevista también dejó entrever un Lápiz más introspectivo, al compartir sus logros más personales: «Mis mayores logros han sido poder vencer mis miedos y superarme a mí mismo. Yo no compito con nadie», confesó, refiriéndose a su transformación física y mental.
“Yo tenía 307 libras y ahora me veo con cuadritos y de todo. Me siento un monstruo, pero un monstruo sin dañar a nadie», expresó con una sonrisa, dejando claro que su crecimiento es una celebración de su propio esfuerzo y disciplina.
El Lápiz no solo habló de su carrera, sino también de su independencia y su visión de vida.
“Yo me levanto a la hora que yo quiera, no tengo jefe, nadie me da órdenes, no estoy por debajo de nadie. Lo único que tengo que hacer es ser un buen ciudadano, pagar mis impuestos y no meterme en problemas», aseguró, reafirmando su actitud de libertad y autonomía.



