Por Richard Pérez
Lo más importante de los acontecimientos relacionados con la persecución del narcotráfico en los últimos cinco años es que la República Dominicana, bajo el gobierno de Luis Abinader, ha recibido múltiples reconocimientos internacionales por parte de Estados Unidos y Europa. Estos organismos han destacado la lucha titánica —y sin precedentes— que el país libra contra este flagelo que afecta al mundo entero.
Estados Unidos considera a la República Dominicana y a su gobierno como un aliado estratégico, comprometido y confiable en el combate contra el narcotráfico. Por esa razón, le ha asignado roles y responsabilidades específicas dentro del aparato burocrático internacional dedicado a la lucha contra las drogas.
Tanto el Congreso de los Estados Unidos como el propio presidente de Francia han expresado públicamente su alta valoración hacia el presidente dominicano por los resultados obtenidos en la erradicación de este veneno social.
Lo relevante aquí es lo que el mundo observa y reconoce: un Presidente sin vínculos ni ataduras en esta guerra contra un mal histórico.



