El Dilema Electoral Dominicano

Por Redacción

Por Milton Olivo


El próximo domingo, el pueblo dominicano se enfrenta a un dilema que evoca recuerdos del 2020: elegir entre el pasado derrotado y superado, caracterizado por su tendencia patológica a saquear el Estado, o seguir adelante con el cambio que ha cumplido su promesa de sanear la administración pública, perseguir la corrupción y erradicar la impunidad.

Sin embargo, esta vez, la división entre los derrotados, representados ahora por el PLD y el FUPU, sella su destino en la derrota, -ya lo afirma la Biblia, ningún reino dividido prosperará- dejando claro que Luis Abinader continuará liderando el país por cuatro años más.

Este escenario electoral presenta una similitud notable con el de 2020, lo que sugiere que los resultados serán los mismos. El dilema y el desafío no solo recaen en el pueblo soberano, sino también en el presidente Abinader.

Con su elección asegurada, el verdadero desafío radica en profundizar el cambio, promoviendo las reformas constitucionales y macroeconómicas necesarias para cambiar el rumbo del país, especialmente en un mundo marcado por transformaciones constantes y enfrentamientos entre los macro-poderes globales, así como rumores de guerra.

Los tiempos demandan la elección y ejecución de políticas adecuadas para reorientar  la República Dominicana, lo que  requiere de un compromiso firme, para retomar el  abortado proyecto de industrialización nacional con el fin de la dictadura, impulsar la creación de un tejido de  agroindustrias municipales y el desarrollo de un sector de empresas tecnologías, además de fortalecer el desarrollo del mercado de capital.

Es esencial retomar ese proyecto de industrialización, y transformar a la República Dominicana no solo en una potencia turística, sino también en una potencia industrial y tecnológica, siguiendo el ejemplo de países como Japón o Corea del Sur. Estas naciones pueden servir como modelos a seguir para elevar el nivel de bienestar del pueblo dominicano.

Además, la meta debe ser crear un ambiente propicio para incrementar la inversión extranjera y que los millones de dominicanos que emigraron en busca de oportunidades regresen a casa. Esto solo será posible si se ofrecen condiciones favorables para el desarrollo económico y social del país.

En resumen, el próximo domingo 19, no solo se trata de elegir un presidente, sino de decidir el rumbo del país. El pueblo dominicano tiene la oportunidad de continuar con el cambio o retroceder al pasado.

La elección está en sus manos, y el desafío está en consolidar ese cambio y llevar a la República Dominicana hacia un futuro próspero y sostenible. Persiguiendo la meta de hacer realidad una Quisqueya potencia. Y en el presente, para alcanzar esos objetivos de prosperidad futuro, sin duda,  la mejor opción es Luis Abinader.

El autor es escritor y activista por una Quisqueya Potencia.


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